Aparte de los costos inauditos de nuestras rutas en la región, debido al eterno, lucrativo y repetitivo negocio de contratos de “recapado”, hace que en el tiempo el kilómetro de carretera supere el millón de dólares, donde también tienen mucho que ver las licitaciones “amañadas”, los patrones de diseño, una pésima ejecución, incluso la incidencia de la cadena de impunidad que envuelve a empresas y funcionarios comprometidos en el fraude vial.
Proselitismo versus vergüenza política
De momento, con una producción que espera poder salir todo el año, las soluciones a estos eternos y conocidos males nunca fueron más allá de las clásicas promesas electorales, además de algún que otro anuncio de compromiso por parte del máximo funcionario de turno, o de vez en cuando el lanzamiento de un programa de construcción adornado con discursos rimbombantes.
También es común que como parte de la solución, aparezca algún tipo de “planificación”, por lo general después de los muchos foros, convenciones, reuniones y eventos internacionales sobre transporte que frecuentemente se organizan y a los que asisten nuestros funcionarios con “suculentos viáticos”.