La historia casi se ha extinguido de las aulas

Este artículo tiene 15 años de antigüedad

La Dra. Olinda Massare de Kostianovsky es la primera mujer al frente de la Academia Paraguaya de la Historia, institución que cumple 74 años. Sostiene que hoy día "ni el docente sabe lo que es historia y mucho menos los alumnos".

Así están las cosas en Paraguay: las instituciones educativas preparan ciudadanos que conocen cada vez menos de historia, lo cual les priva de una fuente segura que genera patriotismo.   
  
"La historia no es solamente hablar del pasado de los hombres, de los que hicieron esto o aquello... Es la relación que tiene que haber entre cada ciudadano con el arte, la literatura, la economía", explica la Dra. Massare, profesora normal y doctora en Historia, al analizar la situación por la que atraviesa hoy la enseñanza de la historia.   

Para ella  la mejor definición de la historia es la de Hegel: "La historia es la enseñanza de la libertad, implica hermenéutica de la realidad y reafirma que la historia es la gesta de la razón". Citando a Braudel agrega que para desentrañarla "el historiador debe incursionar en el campo literario, la sicología, la antropología, etc.".

Bachilleres no dan historia

Sin embargo, estas definiciones están lejos de ser aplicadas en las instituciones y, por ende, en la sociedad paraguaya. En este momento –refiere– se están preparando bachilleres que egresan sin haber dado una sola hora de historia, situación común especialmente en el Bachillerato Técnico en Servicios-Administración de Negocios (BATAN), Bachillerato Científico con énfasis en Ciencias Sociales: "Y esta es una preocupación de la Academia de la Historia que viene arrastrándose y sin solución desde la reforma educativa de 1973 cuando la Historia pasó a formar parte del nombre genérico de Estudios Sociales". 

Los paraguayos –expone– que tuvieron la oportunidad de desarrollar clases de Historia (como materia) en el colegio, tuvieron una "experiencia maravillosa" porque salieron de sus aulas aprendiendo y sabiendo de historia paraguaya,  americana,  romana, etc.

Pero al desaparecer como materia,  desaparece el plan de estudios de Historia. Ya con Hipólito Sánchez Quell la Academia  se preocupaba de la necesidad de dar difusión a la historia. Se hicieron propuestas que fueron entregadas al Ministro de Educación y allí quedaron olvidadas.

"Siempre se sostuvo que la Historia del Paraguay tiene como meta principal el desarrollo de los estudios históricos del Paraguay y difundir en todo el país los logros alcanzados por los historiadores.  Pero solo ahora el MEC dice que quiere enmendar la situación".

La Dra.  Olinda Massare es autora de una propuesta presentada en Caracas en 1998 señalando que "la Academia Paraguaya en su estatuto mismo sostiene que uno de sus objetivos es colaborar con las autoridades nacionales en la elaboración de los planes de estudio de la educación".
Agrega que "vamos a cumplir  74 años de existencia y por primera vez la Academia está siendo presidida por una mujer –este es mi  segundo periodo–, aunque no es nada fácil. Hemos debatido el tema  en el seno de las juntas mensuales en forma criteriosa y responsable sobre la mediatización y casi extinción de la historia de los planes de educación media constituyendo un grave problema de imprevisibles repercusiones sociales y culturales para nuestro país".

Con preocupación,  Massare menciona  que el joven es ignorante, no conoce ni ama la Patria, no ama su historia, por lo que se impone una pronta solución. Sánchez Quell decía: "Es necesario establecer la enseñanza de la Historia como corresponde: una historia auténtica, sin manipulación, sin distorsiones tendenciosas que facilita al educando el acceso a la Historia Universal Americana".

Sintetizar la materia bajo el nombre genérico de Estudios Sociales ha causado mucho daño: "No es más historia nacional, no existe más  la periodización con que antes se estudiaba  Historia y esto lo dispuso el Ministerio de Educación y los colegios tienen que acatar".

La Dra. Massare es  también directora general del Colegio Aula Viva. Fruto de su experiencia realizó un cuestionario en 20 colegios sobre los problemas más comunes del porqué los jóvenes no quieren aprender historia. En primer lugar está el carácter verbalista y enciclopedista de la enseñanza, la no permanencia de sus contenidos a las realidades regionales. La situación se da colegio por colegio, público o privado, dice.

Otro drama es la "falta de compromiso con la realidad social, la falta de compromiso de los profesores que se da cuando estos solo recitan la materia. Ya  casi nadie lleva  sus alumnos al Archivo Nacional, a la Biblioteca Nacional".

Para trabajar con la percepción del tiempo y del cambio de las sociedades –sostiene– la historia ha ampliado su campo histórico produciendo una explosión documental. "Hay que apoyar el documento escrito con películas, herramientas, estadísticas, testimonios orales, fotografías que estén relacionadas con la vida humana... Debe existir una actitud de cambio en el docente: en este momento ni el docente sabe lo que es historia, lo decimos con tristeza, y mucho menos nuestros alumnos. Es la realidad. No se dedican, no estudian",  aclara, diciendo que hay excepciones.

A su criterio, es urgente ese cambio de actitud del docente para su formación y perfeccionamiento,  modificar las relaciones tradicionales alumno-docente, incluir programas de capacitación docente centrados en el desarrollo de técnicas modernas y uso de nuevas tecnologías.

Se va de las manos

Insiste en que esta situación es la que ha llevado casi a la extinción de la historia  desde el año 1973, tema al cual  la Academia  ha dedicado casi todos sus editoriales. Incluso, se han elaborado programas tentativos a cargo de Rafael Eladio Velázquez, Carlos Pastore y muchos otros, los cuales fueron presentados al Ministerio de Educación: "Ni siquiera dijeron una palabra. Pasó el 2010 y esto ahora estamos tocando de nuevo para celebrar el Bicentenario. Lo concreto es que si no nos apuramos y no hacemos algo la historia se nos va de las manos".

La Academia

La Academia Paraguaya de la Historia es una institución que cumplirá 74 años de existencia. Fue creada el 15 de agosto de 1937 constituyéndose en el Instituto Paraguayo de Investigación Histórica. Luego, con la modificación de sus estatutos en 1966 se transforma en la Academia Paraguaya de la Historia, institución de carácter civil y que está constituida con fines netamente culturales.   
   
Funciona en el Palacio Barbero, en la calle Andrés Barbero 230 c/ Avda. Artigas. Ha publicado 50 volúmenes en forma ininterrumpida y el año pasado ha presentado dos libros de homenaje al Bicentenario de la Independencia.

Exaltar identidad y valores patrióticos

Conocer las fechas son importantes para tener puntos referenciales, el resto debe ser fruto de la investigación: "Por ejemplo, si te digo 1537, sabés que es el año de la fundación de Asunción; si hablamos de 1609, nos remitimos a la llegada de los jesuitas al Paraguay, y si decimos 1617, nos viene a la mente la división de la provincia por Hernandarias", dice Massare.   
  
Aboga por fortalecer nuestra identidad colectiva: "Para nosotros el bicentenario no es un mero recuerdo heroico de aquella gesta, algo que nos emociona. Tampoco es reeditar todo lo que sean libros, libros, libros... pues se le da un ropaje nuevo y moderno, que son solamente actitudes del pasado. Tenemos que cambiar nuestro modo de ser con metas bien específicas,  exaltar los valores, la identidad, sentirnos orgullosos de ser paraguayos y eso es identidad".

1 El joven es ignorante, no conoce ni ama la patria, no ama su historia, y se impone una solución. Es necesario establecer la enseñanza de la historia como corresponde: una historia auténtica, sin manipulación, sin distorsiones tendenciosas.

2 La mediatización y casi extinción de la historia de los planes de educación media constituyen un grave problema de imprevisibles repercusiones sociales y culturales para nuestro país, en vísperas del Bicentenario.

3 La Academia Paraguaya de la Historia está incentivando la lectura, el estudio de la historia con la creación de Academias de Historia en los colegios. Actualmente ya se tienen  15 colegios de la capital y del interior que participan.