La potencia contratable sería 12.135 MW, según propuesta

“Se determina que existen 12.135 MW de potencia instalada a ser contratada. La tarifa (en US$/kW-mes) será igual al costo del servicio de electricidad presupuestado para el ejercicio (en dólares), según se establece en el Anexo C del Tratado, inclusive la totalidad de los gastos financieros y la amortización de la deuda, de tal forma que el saldo de la deuda sea cero en el año 2023, dividido por la totalidad de la potencia a ser contratada (en kW)”, se lee en otro de los puntos del borrador al que pudimos acceder días después de que las cancillerías se reunieran para tratar el tema de la contratación de potencia de Itaipú.

El lunes último, del mismo material publicamos el siguiente párrafo: “La ‘energía no garantizada’, superior a 75.000 GWh/año, se repartirá en partes iguales entre ambos países, cada ejercicio. Si en un ejercicio una de las Altas Partes Contratantes llevara más “energía no garantizada”, por el motivo que fuera, se habilitará una cuenta corriente en la cual se le reconocerá a la otra Alta Parte Contratante el saldo de la “energía no garantizada” que no ha llevado, hasta completar el 50% del total del ejercicio fenecido. Tal cantidad de “energía no garantizada” no consumida por una Alta Parte Contratante podrá ser adquirida por esta en los siguientes ejercicios. Por la “energía no garantizada” se pagará, en todos los casos, tan solo royalties y resarcimiento”.

Un protagonista del sector, inclusive de los años más duros de la Itaipú, al leer el último punto concluía: “Todo indica que es una propuesta presentada por nuestro país, habilitar una cuenta corriente para la energía excedente” y, lo más aleccionador, “esto ya lo presentamos en el año 1991, copiando lo que habíamos hecho con la energía de pruebas, que debido a la asimetría de los sistemas, Brasil se llevaba mucho más. No aceptaron y se acordó el criterio de la proporcionalidad”.

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