Ana Cortés, de nacionalidad mexicana, es entrenadora personal y de negocios, escritora, comunicadora de radio y televisión, coach del The John Maxwell Team, que cuenta con oficina en Paraguay. Tiene como meta cambiar la vida de los latinoamericanos por medio de la educación financiera y la transformación del pensamiento de escasez a la abundancia. Recomendó ceñirse a un plan financiero y tener controladas las emociones.
–¿De qué manera las emociones pueden influir en las cuestiones financieras?
–Todas las decisiones financieras que uno toma, tienen una raíz emocional. Cuando alguien sabe que va a tener un dinero, lo primero que piensa es en qué lo va a gastar, si lo debe gastar o no, y ahí entran a jugar las emociones. Si no han trabajado las emociones, entonces es muy normal que las personas tengan problemas financieros. Ya sea porque es muy mal gastada, entonces se debe trabajar en la autoestima, el autocontrol. Son ese tipo de personas que están buscando el autoestima por medio de comprarme cosas, o por el otro lado, no gastan nada, es porque tienen miedo de quedarse sin dinero, de quedarse en la pobreza, y eso le hace acumular el dinero y no querer gastarlo en absolutamente nada. Las dos decisiones provienen de una emoción.
–¿Cómo afecta a la relación familiar la mala administración del dinero?
–El dinero es uno de los puntos de lo que menos se habla en las familias. Uno llega al matrimonio sin saber en qué le gusta gastar a su pareja. Si tiene deudas o problemas con su tarjeta, no tienen un plan financiero juntos. Casi el 98% de los matrimonios en Latinoamérica no tiene un plan financiero, no sabe para donde van, solo sobreviven con la quincena, mes a mes, y así van creando sus vidas en lugar de hacer una planificación estratégica de qué van a hacer, cuánto van a ahorrar para invertir antes de casarse.
El dinero es la segunda causa más frecuente de divorcio en Latinoamérica, la primera es la falta de comunicación, y los problemas de dinero surgen por falta de comunicación también.
–En el rendimiento laboral, ¿cómo afectan los problemas de dinero?
–Nueve de cada 10 empleados en América Latina tienen problemas financieros. Entonces el problema financiero no solo drena energía en la casa, también drena energía en la oficina. Y si tu mayor potencial es tu capital humano y si la energía del empleado está concentrada en cómo va a pagar las deudas, se tiene una fuga. Una persona que tiene deudas empieza a pensar en forma negativa acerca de su compañía, tiene una frustración interna que la saca en el empleo. Es muy importante que los empresarios inviertan en educar a su gente, en cómo administrar su dinero.
–¿Cuál es tu receta para tener éxito financiero?
–Lo que uno debe hacer, primero es preguntarse a si mismo por qué no tiene dinero, y ser honesto. Gasto en cosas que no son necesarias, compro y juego, hago cosas que no debería. Hacer un estudio financiero de lo que gana, en qué gasta el dinero, a dónde va cada peso. Ver qué se está pagando demás en el hogar. Cuando hacemos un análisis bien exhaustivo nos damos cuenta que gastamos mucho en cosas que no estamos usando.
–¿Cómo ve el rol de los padres en la educación financiera?
La educación financiera se debe aprender en la casa. El niño aprende sobre productividad viendo a sus padres trabajar. Si no hay dinero, está aprendiendo sobre la escasez y así va acumulando información. Los padres tenemos que cuidar lo que hablamos acerca del dinero, porque los hijos son esponjas. Si todo el tiempo uno se queja del dinero, es absurdo pensar que a los hijos les va ir bien.
–¿Debe el Gobierno tener una mayor acción para proteger a los usuarios?
–Si no puedes pagar las tarjetas, no las uses y punto. Al final de cuentas es un negocio, uno decide comprarlo o no. ¿Por qué esperamos que las personas se controlen en ciertas áreas de su vida, pero no controlen otras? No es cuestión del Gobierno o los bancos, es cuestión de armar un buen plan financiero.
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