Protocolo de cirugía de la “Operación Cicatriz”

El presidente Mario Abdo Benítez y su antecesor Horacio Cartes tienen acordados los puntos que permitirán, según sostienen estos perversos personajes, ofrecer supuestamente tranquilidad a nuestro país, pero, a todas luces, más bien buscan esa tranquilidad para sí mismos y, por tanto, para sus intereses mercantiles antidemocráticos. Los pasos que integran dicho acuerdo son varios, algo parecido a un protocolo médico de una cirugía. Dentro de dichos pasos, tal vez el cogobierno sea lo más relevante, y con lo cual se desvirtúa el sistema democrático. Actualmente, Marito, aunque sigue siendo el titular del Poder Ejecutivo, lo comparte por ahora con Cartes, ya que no decidirá nada que no forme parte de la ruta trazada. En este operativo, el único que no se da cuenta de su condición desventajosa es Marito. Recibe minucias intrascendentes y un respirador para su frágil mandato, cuyo interruptor tiene Horacio Cartes.

El presidente Mario Abdo Benítez y su antecesor Horacio Cartes tienen acordados los puntos que permitirán, según sostienen estos perversos personajes, ofrecer supuestamente tranquilidad a nuestro país, pero, a todas luces, más bien buscan esa tranquilidad para sí mismos y, por tanto, para sus intereses mercantiles antidemocráticos. Vale la pena analizar aquí los pasos que integran algo parecido a un protocolo médico de una cirugía.

Paso uno: Cuando el presidente actual se vio desamparado por sus propios compañeros colorados, Cartes decidió concederle espacios intrascendentes, permitiendo el ingreso de algunos dirigentes al Comité Ejecutivo de la ANR, pese a lo cual sigue contando con amplia mayoría (11 a 6). Es una victoria pírrica, es decir, se trata de concesiones que no tienen valor alguno para el grupo del jefe de Estado.

Paso dos, el cogobierno: tal vez sea lo más relevante de este pacto oscuro, con lo cual se desvirtúa el sistema democrático. Actualmente, Marito, aunque sigue siendo el titular del Poder Ejecutivo, lo comparte por ahora con Cartes, ya que prácticamente no decidirá nada que no forme parte de esta ruta trazada. En esta línea, el jefe de Estado deberá trasladar sus proyectos primero a la Junta de Gobierno de la ANR y, una vez que le den su permiso, estas líneas de acción bajarán a los parlamentarios (los diputados de la Cámara de la vergüenza y los intrascendentes de la Cámara de Senadores).

Esta es la manera como funcionaba la dictadura, con la tristemente recordada trilogía: Gobierno, Fuerzas Armadas y Partido Colorado. La diferencia entre ambos modelos, que tienen la misma naturaleza autoritaria y anti popular, es que Stroessner se comportaba como un cruel dictador con poder de mando y control, a quien se temía. En cambio, esta versión bicéfala de dos improvisados autoritarios, como Cartes (llamado patrão), y el insípido Marito, no tiene más objetivo que distribuirse espacios para hacer negocios abusando de su circunstancial posición dominante.

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Paso tres: Cambios en el gabinete y mandos medios. Cartes es un comerciante de frontera, se maneja con códigos propios, y como tal, está decidido a cumplir con sus amenazas de “cortar las cabezas”, como se dice, de quienes osaron enfrentarlo en algún momento. Este es el código de la mafia: no hay olvido de los no leales y sumisos. En esta lista se menciona a Rodolfo Friedmann, Eduardo Petta, Casañas Levi, Arnaldo Giuzzio, Emilio Fúster, Carlos Arregui, entre otros. Son espacios que el expresidente exige sean ocupados por los correligionarios leales, ya que el estilo colorado siempre entiende que el Gobierno es de su propiedad, y no un ámbito de servicio al ciudadano.

Paso cuatro: Impunidad en el ámbito judicial. Son varios los diputados y senadores de ambos bandos que tienen problemas con la Justicia, no por investigaciones del Ministerio Público, sino a raíz de denuncias ciudadanas o de la prensa. Estos amigos del poder deben ser desvinculados de sus causas, para así permitir que las “heridas” cicatricen, y retornen a sus respectivos yugos políticos. Para cumplir con este paso, los miembros del cogobierno tienen a su disposición al Ministerio Público y a la Corte Suprema de Justicia. Simplemente deben indicar a fiscales y jueces en qué momento y cómo deberán cerrar las causas penales. Un ejemplo de ello se pudo observar recientemente con el caso Zacarías Irún.

Paso cinco: Candidaturas consensuadas. Abdo Benítez y Cartes, ya dejaron sin efecto, de un plumazo, las elecciones internas de su partido, lo cual no debe sorprender, puesto que su ideal de gobernante, Alfredo Stroessner, simuló elecciones por más de treinta y cuatro años, sometiendo al pueblo a su voluntad. Estos aprendices de dictador, integrantes del cogobierno actual, decidirán también quiénes serán los futuros intendentes y gobernadores, sin importarles la voluntad popular.

Paso seis: Intervenir intendencias no coloradas y destituir intendentes. Este es un paso que ya se inició igualmente, con mucha decisión, para lo cual generan denuncias penales, los fiscales realizan allanamientos y próximamente imputarán a los intendentes no colorados, para que sean remplazados por algún miembro “amigo” de la junta municipal. Con ello alterarán el mandato de los ediles y prepararán el campo para tomar esas intendencias.

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Paso siete: Carta blanca para los negocios de Cartes. Eso implica no molestar al socio del Gobierno en sus “ventas” monumentales de cigarrillos que luego son contrabandeados al Brasil, sin que Cartes, hasta ahora, haya sido siquiera investigado por alguna autoridad impositiva y menos fiscal. Asimismo, HC debe ser protegido por el Ministerio Público y el Poder Judicial ante cualquier pedido de colaboración que provenga de las autoridades policiales o fiscales.

Paso ocho: Eliminar las críticas a Marito de parte de los medios de comunicación de Cartes y sus periodistas. Este paso también es muy obvio, ya que la posición de ataque cotidiano que asumían lo periodistas de radios, periódicos, y televisión, ha desaparecido. Hoy, estos ataques apuntan a los trofeos de guerra que exige Cartes al timorato presidente de la República.

Paso nueve: Proteger al presidente de posibles intentos de juicio político. Este es el punto del protocolo acordado más engañoso y en el que erróneamente descansa Marito. Cartes le hizo creer que lo sostendría en el poder, luego de haberlo azuzado en varias oportunidades con mensajes claros de que tenía la sartén por el mango.

De la lectura de esta especie de protocolo de cirugía, elaborado para la “Operación Cicatriz”, acordado como un secreto a voces por estos personajes funestos, el único que no se da cuenta de su condición desventajosa es Marito. Recibe minucias intrascendentes y un respirador para su frágil mandato, cuyo interruptor tiene Horacio Cartes, el verdadero vencedor de esta puja por el poder, que como siempre, sólo causa pesares al pueblo paraguayo.

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