Delirante plan de la ANDE de incursionar en criptominería

El presidente de la Administración Nacional de Electricidad, Ing. Félix Sosa, confirmó versiones de que la empresa estatal busca involucrarse directamente en la criptominería de bitcoin con máquinas incautadas por consumo clandestino y con energía de Itaipú. La ANDE acaba de dejar a casi todo el país sin luz por causas que todavía no están aclaradas; no logra evitar los apagones en verano y en cada tormenta; sus líneas tienen enormes fugas; en 77 años de existencia monopólica apenas ha alcanzado un 20% de participación en el mercado doméstico de energía; recientemente quiso incursionar en subastas en el sistema abierto brasileño y no logró vender un solo megavatio. Y resulta que ahora quiere meterse en un negocio privado de alto riesgo que nada tiene que ver con los fines establecidos en su carta orgánica. El argumento de que es “vender electricidad de otra forma” no tiene sentido.

El presidente de la Administración Nacional de Electricidad, Ing. Félix Sosa, confirmó versiones de que la empresa estatal busca involucrarse directamente en la criptominería de bitcoin con máquinas incautadas por consumo clandestino y con energía de Itaipú. La ANDE acaba de dejar a casi todo el país sin luz por causas que todavía no están aclaradas; no logra evitar los apagones en verano y en cada tormenta; sus líneas tienen enormes fugas; en 77 años de existencia monopólica apenas ha alcanzado un 20% de participación en el mercado doméstico de energía; recientemente quiso incursionar en subastas en el sistema abierto brasileño y no logró vender un solo megavatio. Y resulta que ahora quiere meterse en un negocio privado de alto riesgo que nada tiene que ver con los fines establecidos en su carta orgánica. Insólito.

Una publicación del portal Yahoo Finanzas, titulado “ANDE de Paraguay minará Bitcoin con equipos confiscados y energía de Itaipú”, señala que “Morphware, una empresa tecnológica enfocada en inteligencia artificial y minería de criptomonedas”, anunció una asociación con la compañía pública paraguaya.

Según Morphware, se comenzará con un proyecto piloto de 1.500 ASIC (circuitos integrados de aplicación específica), “que son chips diseñados exclusivamente para minar bitcoin con alta eficiencia energética”. Se añade que “el equipo está almacenado después de las incautaciones realizadas por la misma ANDE”.

Se subraya que el Gobierno paraguayo no va a acumular bitcoin minados, sino que “la estrategia es usar un hedge en el mercado de futuros, es decir, vender por adelantado los BTC que se van a producir para fijar el precio y eliminar el riesgo de fluctuación de la criptomoneda. En la práctica, es una venta de electricidad de otra forma”.

Consultado al respecto por ABC Color, el Ing. Félix Sosa contestó que “se está trabajando en eso”. Se le envió el link y no desmintió ninguna de las afirmaciones allí contenidas. Los nombres de los accionistas y de los representantes locales de Morphware no han sido divulgados. En internet figura como fundador Kenso Trabing, un joven bastante activo en redes sociales, radicado en el área metropolitana de Nueva York, que presume de estudios en ciencias de la computación en importantes universidades y experiencia en conocidas compañías.

Hay tres países en el mundo que oficialmente producen bitcoin desde el Estado: Irán, Rusia y Bután, una pequeña monarquía en el Tíbet. De concretarse esta sugestiva “asociación”, Paraguay sería el cuarto, lo que en sí mismo ilustra lo absurdo de la iniciativa: ¿por qué será que el 98% de los gobiernos no se involucran?

Es cierto que nuestro país se ha convertido en uno de los sitios atractivos para la criptominería por disponibilidad y precio de la energía, ocupando el cuarto puesto (con el 4%) a nivel global en el índice Hashrate, detrás de Estados Unidos, Rusia y China, pero en la enorme mayoría de los casos se trata de una actividad enteramente privada. En China, incluso, la minería y comercio de criptomonedas están prohibidos desde 2021, por lo que toda la producción se realiza de manera subterránea.

La criptominería es un negocio polémico, complejo, sumamente volátil y, por ende, altamente riesgoso, dependiente del comportamiento bursátil de las distintas denominaciones y sin un órgano central de supervisión y de control de la emisión.

Desde el punto de vista de una criptominera, asociarse con la ANDE seguramente resultaría beneficioso si le permite acceder a tarifas preferenciales de electricidad, principal insumo para alimentar las supercomputadoras que utilizan, y trasladar parte o todo el riesgo al Estado. Pero la ANDE no tiene nada que hacer allí.

El argumento de que es “vender electricidad de otra forma” no tiene sentido. Con ese criterio, la ANDE se tendría que poner a vender cualquier producto cuya producción requiriese energía eléctrica. Las criptomonedas no son diferentes.

El objeto de la ANDE, definido en su carta orgánica (ley 966), es “satisfacer en forma adecuada las necesidades de energía eléctrica del país, con el fin de promover su desarrollo económico y fomentar el bienestar de la población, mediante el aprovechamiento preferente de los recursos naturales de la nación”. Que remate los equipos incautados y se dedique a lo suyo, en lo cual tiene muchísimo por mejorar. Y si el Ing. Félix Sosa, el presidente Santiago Peña o cualquiera del Gobierno creen que la criptominería es un gran negocio y quieren participar en él, que lo hagan por su cuenta y riesgo.