Las tercerizaciones son fuente de corruptela en el sector público

Una nueva avería del único tomógrafo de la Décima Región Sanitaria (Alto Paraná), comprado apenas en 2024, hizo que el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, en virtud de un convenio, traslade a los pacientes al saturado Hospital del Área 2 de la Fundación Tesãi, dependiente de Itaipú Binacional. Se trata de un caso más de tercerización, es decir, de subcontratación o externalización de servicios con terceros, una práctica muy difundida en el sector público, que propicia la corruptela y el aumento del gasto público. Es plausible, entonces, que el “nuevo” Consejo de Administración del Instituto de Previsión Social (IPS), a pedido de su actual presidente, el Dr. Isaías Fretes, haya cancelado una licitación para tercerizar el servicio de ambulancias, a un costo de más de 1,6 millones de dólares. La tercerización implica solo una solución “parche”, que desangra a la institución que recurre a ella sin que implique necesariamente una mejor atención. Es más, no sería en absoluto sorprendente que se preste a manipulaciones bien remuneradas, de carácter delictivo.

Una nueva avería del único tomógrafo de la Décima Región Sanitaria (Alto Paraná), comprado apenas en 2024, hizo que el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social, en virtud de un convenio, traslade a los pacientes al saturado Hospital del Área 2 de la Fundación Tesãi, dependiente de Itaipú Binacional. Se trata de un caso más de tercerización, es decir, de subcontratación o externalización de servicios con terceros, una práctica muy difundida en el sector público, que propicia la corruptela y el aumento del gasto público.

Es plausible, entonces, que el “nuevo” Consejo de Administración del Instituto de Previsión Social (IPS), a pedido de su actual presidente, el Dr. Isaías Fretes, haya cancelado una licitación para tercerizar el servicio de ambulancias, a un costo de más de 1,6 millones de dólares. Por de pronto, se hará un análisis costo-beneficio, ante la alternativa de adquirir las ambulancias y utilizar el personal de la entidad. Ya está en marcha un estudio similar sobre la compra de instrumentos quirúrgicos para cirugías complejas: el IPS, que tercerizó hasta la toma de presión y de temperatura, destina casi 390 millones de guaraníes mensuales al alquiler del instrumental para operaciones de rodilla, En palabras del Dr. Fretes: “Diez años que se viene alquilando eso; con un mes de alquiler se salva el costo del equipo”. En dicho lapso, se habrían arrendado equipos quirúrgicos por valor de ¡¡¡46.000 millones de guaraníes!!!

La Municipalidad de Asunción brinda otro ejemplo del derroche que implica tercerizar, a lo que bien puede sumarse la corrupción lisa y llana. El año pasado, debido a la falta de mantenimiento de los camiones recolectores de basura propios, tuvo que tomar en alquiler trece privados, lo que conllevó mayores gastos. Para peor, en abril, la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas suspendió la compra de once de esos vehículos que se iba a concretar en forma directa alegando razones de urgencia. Por su parte, en los últimos nueve años, la empresa estatal Petróleos Paraguayos (Petropar) ha llegado a tercerizar el personal, contratando a firmas que gestionan “recursos humanos temporales” y eludiendo así las exigencias de la Ley de la Función Pública y del Servicio Civil.

Esas medidas conllevan la descapitalización de las entidades públicas; supone un gasto extraordinario para salir del paso, que les impide tener recursos suficientes para prestar sus respectivos servicios con la eficiencia debida: los arrendamientos privan de fondos para las inversiones, como lo está demostrando el IPS. En otros términos, como faltan recursos porque se derrocha y se malversa, solo resta el expediente de recurrir a las prestaciones de terceros, sin descartar que determinados casos estén vinculados a las autoridades del organismo. A ello se agrega la negligencia: la falta de reparación de las máquinas de lavandería del Hospital Central, durante tres años, obligó a la entidad previsional a tercerizar el servicio de higienización, desinfección y suministro de textiles hospitalarios, a un excesivo costo de 160.000 millones de guaraníes.

La tercerización, que puede resultar a la larga muy costosa, implica solo una solución “parche”, que desangra a la institución que recurre a ella sin que implique necesariamente una mejor atención. Es más, no sería en absoluto sorprendente que se preste a manipulaciones bien remuneradas, de carácter delictivo. Para evitar las onerosas tercerizaciones, nada mejor que depurar la función pública: eliminar sus notorios vicios es condición indispensable para atender el interés general de que los servicios estatales sean brindados con eficiencia: la racionalidad, la diligencia y la honestidad administrativas son indispensables. Aparte de que también puede servir para los malos manejos, la tercerización no debe ser una vía de escape para no encarar la depuración de la maquinaria estatal ni mucho menos para hacer buenos “negocios” con licitaciones amañadas.

Por si aún hacía falta, el caso del IPS ilustra el indignante desmanejo de la cosa pública, no atribuible solo al actual Gobierno: la tragedia es de muy larga data. La Reforma del Estado, tan mentada desde hace unos años y de la que hoy ya no se habla, se ha limitado a meros proyectos cosméticos, sin variar nada en el fondo. Habrá que ver si se la emprende como es debido para que ya no se recurra, entre otras cosas, a las engañosas tercerizaciones que, aparte de encubrir la ineptitud, se prestan a corruptelas varias. La cuestión es atender el interés general de que un servicio público sea prestado “en tiempo y forma”. De lo contrario, se continuará desangrando al Estado, en perjuicio de los contribuyentes.