El Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) hace bien al exhortar a los labriegos a tomar medidas prontas para enfrentar el fenómeno meteorológico “El Niño Fuerte”, que a partir de setiembre podría afectar a nuestro país con intensas y prolongadas lluvias, que causarían un aumento de la humedad y de la temperatura, algo que acarrearía plagas y enfermedades. Al respecto, los técnicos ministeriales están transmitiendo a la población rural consejos relativos a la nutrición de los vegetales y al manejo del suelo, para evitar pérdidas en los cultivos de tomate y pimiento, entre otros, sobre todo en la región Oriental y en el Bajo Chaco.
El fenómeno en cuestión estaría ligado al “cambio climático” causado por el incremento de los gases del efecto invernadero, generado por la actividad humana, según la respectiva Convención Marco de las Naciones Unidas, aprobada en 1994. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo cree que el “calentamiento global” resultante es uno de los grandes retos que enfrentará la población mundial en este siglo. Aquí juega un gran papel la deforestación masiva ocurrida, por ejemplo, en la región Oriental.
Es evidente que el impacto climático provocado por la tala desmedida para ampliar la superficie agropecuaria tiene a la larga consecuencias indirectas muy nocivas para la producción de los agricultores, tanto grandes como pequeños, afectando por ende la economía nacional. En tal sentido, conviene que la Unidad de Gestión de Riesgos, del MAG, también se ocupe, con otros organismos, de concienciar a los agricultores acerca de la necesidad de precautelar el ambiente, tanto por razones sanitarias como económicas y, por supuesto, de capacitarlos para enfrentar un fenómeno climático que a estas alturas ya no debería resultar muy extraordinario.
A sabiendas de lo que se viene, también el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) ya debería prever acciones, pues es de esperar que las lluvias previstas probablemente afectarán puentes precarios e infraestructura vial, sobre todo la carente de pavimento asfáltico. Si, incluso, las lluvias de baja intensidad provocan el prolongado aislamiento de localidades enteras, como ocurre en el Alto Paraguay, es presumible que los perjuicios derivados de un fenómeno climático de mucho mayor impacto sean aún peores. A las obvias consecuencias económicas se sumarían las sanitarias, según enseña la dolorosa experiencia de todos los años, incluso sin la intervención del citado fenómeno climático.
Por lo que parece, el MOPC no está tomando las oportunas medidas indispensables. La inacción de dicha cartera ante la previsible situación crítica, puede conducir luego a recurrir a las conocidas contrataciones directas, propicias para las digitaciones interesadas, con el argumento de la urgencia provocada por una indolencia, intencional o no. Estas acciones pueden ser sumamente útiles en época electoral.
Es de recordar que ya el 20 de mayo, tras el anuncio de la Dirección de Meteorología e Hidrología, la Cámara Baja aprobó un proyecto de declaración del diputado Alejo Ríos (PLRA), “que insta al Poder Ejecutivo - MAG a tomar acciones concretas y de coordinación de los trabajos con las municipalidades de todo el país para la reparación y mantenimiento de los caminos vecinales y rurales ante el anuncio del fenómeno El Niño”. El documento dice que ello “obliga a adoptar medidas preventivas y una planificación anticipada para minimizar el impacto en la infraestructura vial de las zonas rurales”, lo que supondría adelantar las previsiones y las planificaciones para reparar y conservar los caminos vecinales y rurales, junto con los gobiernos municipales y departamentales. Según la declaración, los pequeños productores necesitan caminos en condiciones para trasladar su producción, así como facilidades para llegar a los centros sanitarios y educativos. “En esencia, se solicita al MOPC la presentación de un plan de contingencia y coordinación de las labores que serán ejecutadas ante la llegada del fenómeno climático mencionado”. Es de esperar que dicha declaración no quede en agua de borrajas. La imprevisión puede resultar muy cara para nuestro país.