El nuevo ministro de Salud Pública y Bienestar Social, Dr. Isaías Fretes, prometió que va a haber “un control estricto” sobre la productividad y el cumplimiento de horarios del personal médico. Le tomamos la palabra y esperamos que la honre. Porque así como los sindicatos del sector hicieron movilizaciones y huelgas, amenazaron con renuncias masivas y denunciaron explotación ante la opinión pública para obtener un generalizado aumento salarial, tampoco es justo que los contribuyentes tengan que pagar mucho más si es que el servicio va a continuar tan deplorable como siempre, con los pacientes amaneciendo en los hospitales para tratar de obtener un turno con un especialista, que en no pocos casos llega a cualquier hora, –si llega–, se retira con cualquier pretexto, y, con suerte, los atiende mal, pronto y a desgano.
“Los médicos ahora van a ganar bien, incluso demasiado bien para un sistema público. Yo sé que mucha gente no me va a querer, pero, si van a ganar más de 20 millones de guaraníes, tienen que producir. Entonces, ¿cuál va a ser la modalidad? Cada jefe de servicio me va a tener que enviar mensualmente la producción de la persona. Y no sirve el hecho de ir a marcar y tomar tereré, que me demuestren qué hizo”, señaló el Dr. Fretes, quien, suponemos, habla con conocimiento de causa, ya que ha testimoniado la realidad desde adentro en sus más de cuarenta años de trayectoria.
El Sindicato Nacional de Médicos y el Gobierno acordaron un aumento de 2 millones de guaraníes por cada “vínculo” de 12 horas semanales para los más de 12.000 profesionales dependientes del Ministerio de Salud. Cada médico puede tener hasta tres vínculos. El incremento se pagará progresivamente, G. 500.000 en abril, otros G. 500.000 en julio y el millón restante en diciembre. No se reveló el costo total para el fisco, pero originalmente se habló de entre 60 y 100 millones de dólares adicionales cada año (solo el ajuste), más el impacto en la Caja Fiscal. Además, se acordó el paso a la plantilla permanente de 2.300 contratados y el pago fijo de 1.000.000 de guaraníes por feriado trabajado. A ello se suma el reclamo de un ajuste del 50% de la Federación Nacional de Trabajadores de la Salud.
Sin lugar a dudas, hay médicos en el sector público que merecen ganar eso y mucho más. Profesionales capaces, actualizados, dedicados, sacrificados, empáticos, que hacen honor a su ocupación y a sus responsabilidades, y por lo general son conocidos y altamente valorados por la comunidad. Pero, lastimosamente, también hay muchos de los otros, que apenas cumplen sus obligaciones, usan al Estado para acceder a un sueldo fijo, una jubilación de privilegio y como simple plataforma para su práctica privada, cuando no como trampolín para sus actividades políticas.
Por esta razón, los aumentos generales e indiscriminados no son ni convenientes ni justos, porque tienden a favorecer a los segundos a costa de los primeros. Lo lógico sería que hubiera una categorización sobre la base de evaluaciones de desempeño y que el salario fuera acorde. A falta de ello, lo mínimo que debe ofrecer el Gobierno a la población es el “estricto control” que promete el Dr. Fretes.
Ahora bien, no basta con decirlo. El mismo Dr. Isaías Fretes hizo muchas promesas auspiciosas y despertó grandes expectativas cuando asumió la presidencia del Instituto de Previsión Social. Es cierto que no estuvo mucho tiempo, pero en los cinco meses que duró su gestión sacó a la luz graves irregularidades, realizó algunas denuncias, pero poco o nada cambió en el IPS.
Le tocará ahora administrar un presupuesto récord, cercano a los 2.800 millones de dólares de acuerdo con el proyecto para 2027, lo que representa un inusitado incremento del 77% frente al de este año. No está claro si eso ya incluye el aumento salarial. Tendrá que ponerse al día con los proveedores, que acumulan deudas vencidas por alrededor de 600 millones de dólares, y paralelamente hacer frente a un esperado salto en la demanda con la anunciada inauguración de más hospitales.
Según lo que manifestó ante la Comisión Bicameral de Presupuesto, su meta es ahorrar 100 millones de dólares en compras de insumos y medicamentos. Tendrá que ser sumamente estricto y extremar las medidas y los procesos de control y eficiencia para realmente mejorar la calidad del gasto y de los servicios de salud. Si lo hace, con toda seguridad se granjeará muchas enemistades, como él mismo lo vaticina, pero se ganará el reconocimiento de la ciudadanía. Si se queda a medias tintas, resultará otro charlatán más.