Día de la Madre

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Hoy se festeja el Día de la Madre, que saludamos con alborozo. En esta ocasión, queremos hacerles una recordación especial a aquellas valerosas mujeres que deben asumir en soledad la delicada tarea de alimentar y educar a sus hijos, ante la ausencia de un padre, por la razón que fuere. Son dignos de mención los casos que suelen aparecer en la prensa, de madres solteras que admirablemente han superado las adversidades y han sacado adelante a sus hijos trabajando denodadamente, gracias a la admirable fortaleza que les da el amor sin límites que sienten por quienes salieron de sus entrañas. Ese amor incondicional, propio de toda madre, acompañará a sus vástagos bajo cualquier circunstancia, ya sea para ampararlos en los momentos difíciles o para compartir sus alegrías en las circunstancias felices. Aunque no siempre sean retribuidas con todo el amor filial que se merecen, ellas están siempre allí, con el corazón abierto, porque su noble sentimiento es desinteresado. Demostrémosles, pues, en este día en especial, que tratamos de honrar la vida que nos dieron para que se sientan orgullosas de ello. ABC Color se complace en congratular cariñosamente a todas las madres que asumieron la responsabilidad de multiplicar la vida y de formar personas valiosas.

Hoy se festeja el Día de la Madre, que saludamos con alborozo. En esta ocasión, queremos hacerle una recordación especial a aquellas valerosas mujeres que deben asumir en soledad la delicada tarea de alimentar y educar a sus hijos, ante la ausencia de un padre, por la razón que fuere.

Según datos del 2014, de la Dirección General de Estadística, Encuestas y Censos (DGEEC), nada menos que el 44% de los hogares del país está dirigido por madres solteras, separadas o viudas, que habitualmente suelen trabajar fuera de sus casas para ganarse el sustento diario para sí mismas y sus hijos. Aparte de que muchas veces suelen ser discriminadas en el ámbito laboral, en tanto que su salario es, en general, un 40% menor del que perciben los varones por igual trabajo realizado, no es raro que las madres que dieron a luz sin estar casadas sean también víctimas de los prejuicios de sus propios parientes cercanos.

Como ellas merecen una atención especial, dada la muy difícil situación en que comúnmente se encuentran, es plausible que de las 262 viviendas entregadas en marzo último por la Senavitat en un asentamiento de Villa Hayes, 168 hayan sido destinadas a hogares encabezados por madres solteras. También el sector privado puede hacer mucho por ellas, como lo ha demostrado la empresa japonesa Fujikura, que opera en nuestro país desde 2011, al priorizar la contratación de madres solteras de entre 18 y 23 años, hasta el punto de que conforman la mayoría de su personal.

Son dignos de mención los casos que suelen aparecer en la prensa, de madres solteras que admirablemente han superado las adversidades y han sacado adelante a sus hijos trabajando denodadamente, gracias a la admirable fortaleza que les da el amor sin límites que sienten por quienes salieron de sus entrañas. Ese amor incondicional, propio de toda madre, acompañará a sus vástagos bajo cualquier circunstancia, ya sea para ampararlos en los momentos difíciles o para compartir sus alegrías en las circunstancias felices. Aunque no siempre sean retribuidas con todo el amor filial que se merecen, ellas están siempre allí, con el corazón abierto, porque su noble sentimiento es desinteresado.

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Para numerosas madres, dar a luz implica dejar de lado cosas placenteras y hasta quizá una carrera profesional, para volcarse al cuidado de un nuevo ser que necesitará la ayuda cariñosa de su progenitora para enfrentar la vida con la certeza de haber estado en buenas manos. La maternidad conlleva renunciamientos, pero también el inmenso privilegio de multiplicar la vida. En el Génesis se lee que la mujer parirá con dolor, pero ese dolor resulta largamente compensado por la ventura de liberar de las entrañas un hijo que gozará, durante toda su vida, del amor más grande que una persona puede brindar.

Sin duda, a toda madre de cualquier estado civil le gustaría que los destinatarios de sus desvelos le demuestren, aunque más no sea con un recuerdo en su día, que han sabido valorar las enseñanzas y los cuidados que les prodigó durante la niñez y la adolescencia. Es de bien nacidos reconocerlos, y siempre resulta oportuno dar las gracias a quien nos trajo al mundo, por el solo hecho de habernos dado la existencia.

La madre, la mamá, debe ser la acreedora de todo el cariño de que seamos capaces, más aún cuando muchas veces ella debe asumir a la vez el rol del padre ausente. Debemos valorarla en vida, en cada día que tengamos la suerte de seguir contando con ella, cuando todavía podemos expresarle nuestros sentimientos, no cuando ya no esté entre nosotros y sintamos la inmensa falta de su presencia. Evitemos arrepentirnos de no haberle dicho en su momento que somos muy conscientes de cuánto le debemos, en bienes materiales y espirituales.

En nuestro país no existe el matriarcado, pero no es menos cierto que son sobre todo las madres quienes inculcan los valores transmitidos de generación en generación. Lo que hoy somos les debemos en gran medida a ellas, de modo que no solo somos carne de su carne, sino también el producto de sus enseñanzas.

La mujer paraguaya es la más heroica de América, ha dicho el papa Francisco, refiriéndose a su valentía en la guerra y su gran participación en la reconstrucción del Paraguay, tras la devastadora Triple Alianza. Muchas de esas mujeres eran madres que vieron morir a sus hijos y luego les dieron sepultura con sus propias manos, lo que no fue motivo para que se rindieran, sino para que pusieran sobre sus hombros la tarea de hacer resucitar al Paraguay de sus cenizas.

Demostrémosles, pues, en este día en especial, que tratamos de honrar la vida que nos dieron para que se sientan orgullosas de ello.

ABC Color se complace en congratular cariñosamente a todas las madres que asumieron la responsabilidad de multiplicar la vida y de formar personas valiosas, en esta ocasión con énfasis en quienes ofician de padre y de madre. ¡Felicidades, y muchas gracias para todas, por la vida, la protección y las enseñanzas!