Según esa denuncia, los turistas brasileños realizaron disparos con armas de fuego en el río. Pero, en realidad, fueron explosiones de cebollones efectuadas por los extranjeros, que presuntamente estaban “bromeando” entre ellos, dijo el fiscal.
Luego de haberse realizado la denuncia, la Prefectura Naval hizo las primeras diligencias en el río, patrullando la zona, e individualizó a los brasileños Lorival Botiguelli y su hijo, que tiene el mismo nombre. Estaban acompañados por el baqueano ayolense Eulogio Núñez, dijo el fiscal.
Añadió que encontraron en la embarcación un cebollón, que fue llevado como evidencia. “Lo que hicieron está prohibido. El turismo es beneficioso para la zona, pero las normas legales deben ser cumplidas por quienes vienen a pescar a Ayolas”, advirtió el fiscal Segovia.
Los que utilizan explosivos como artes de pesca se exponen a una pena de 1 a 5 años de cárcel, según la Ley 2717/5, expresó el funcionario del Ministerio Público.
