FORT HOOD, Estados Unidos (AFP, ANSA).“Está claro que su objetivo es quitar los impedimentos u obstáculos para la pena de muerte y está tratando de ser condenado a la pena capital”, dijo el abogado Kris Poppe al juez.
Esa estrategia es “repugnante para cualquier defensa y contraria a nuestras obligaciones profesionales”, agregó.
Hasan, de 42 años, renunció a tener un abogado y asumió su propia defensa, pero tiene asignado un equipo legal a la espera para asesorarle. Ya en la apertura del juicio, hace dos días, el exmilitar había sostenido abiertamente que él fue el autor de los disparos.
“Fui yo quien disparó”, afirmó el mayor, quien en la balacera recibió un tiro en la espalda y quedó paralizado de la cintura para abajo, por lo que está postrado en una silla de ruedas.
Su abogado, Kris Poppe, intentó convencer al tribunal que evite que Hasan se represente a sí mismo ante la corte.
Hasan, de 42 años, nacido en Virginia (noreste) de padres palestinos, enfrenta la posibilidad de la pena de muerte por el asesinato de 13 de sus compañeros y las heridas a otros 32, en un ataque que según dijo estaba dirigido a probar que Estados Unidos está embarcado en una “guerra ilegal” en Afganistán.
Confesión
Durante la apertura del proceso el martes Hasan dijo que “las pruebas van a demostrar claramente que soy el autor de los disparos”.
“Nosotros, los mujahidines, somos musulmanes imperfectos que intentan establecer una religión perfecta en la tierra del Dios supremo”, declaró Hasan, con barba y aspecto tranquilo, y vestido con un uniforme de camuflaje.
El código militar le impide declararse culpable a Hasan, que busca se le permita defenderse solo sin ayuda de abogados.
El ataque de noviembre de 2009 es el peor jamás registrado en una base militar estadounidense.
El alto mando del Ejército estadounidense fue severamente criticado por haber ignorado las señales acerca del comportamiento inusual de Hasan que podrían haber evitado la masacre.
Shawn Manning, especialista en salud mental, y quien integraba la misma unidad que Hasan, declaró que temía el careo con el acusado, que disparó seis veces contra él. “Tener que enfrentar al tipo que intentó matarlo a uno y a sus amigos y tener que ser cordial y simpático a la vez... va a ser difícil”, adelantó. “Espero que no me haga preguntas; pero estoy preparado”.
