Brasil acuerda con Rusia negociar armas antiaéreas

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Brasil y Rusia firmaron ayer una declaración de intenciones para la adquisición por parte de las Fuerzas Armadas brasileñas de al menos cinco baterías de misiles antiaéreos, así como para el desarrollo conjunto de nuevos equipos bélicos.

El texto prevé la posibilidad de transferencia de tecnología bélica rusa para que empresas estratégicas brasileñas puedan participar en la producción de las armas en asociación con compañías rusas, así como en procesos conjuntos de desarrollo de equipos militares.

La transferencia de tecnología es una de las condiciones que Brasil impone para la adquisición de productos de defensa, lo que se extiende a las baterías rusas en las que el país está interesado.

Brasil ya ha manifestado interés en comprar cinco baterías de misiles antiaéreos rusos, tres del tipo Pantsir-S1 y dos del tipo Igla, según indicó recientemente el general José Carlos de Nardi, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas.

Rusia se ha mostrado dispuesta a transferir la tecnología, pero la compra aún depende de la negociación de precios.

Según fuentes del mercado militar, cada una de esas baterías, con vehículos auxiliares y armamento completo, que supone una dotación de misiles tierra-aire y cañones de 30 milímetros, tiene un costo calculado en unos 35 millones de dólares.

El acuerdo suscrito es fruto del Plan de Acción de Asociación Estratégica Brasil-Rusia, un acuerdo de cooperación firmado por ambos países durante una visita que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, hizo a Moscú en diciembre pasado y que le da especial énfasis al área de defensa.

De acuerdo con el Ministerio de Defensa, la modernización del sistema de defensa antiaéreo brasileño es necesaria para garantizar la seguridad de los grandes eventos que el país organizará en los próximos años, como el Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016.