El presidente estadounidense, Donald Trump, tuiteó el sábado: “Con base en las declaraciones falsas de Justin en su conferencia de prensa, y el hecho de que Canadá imponen enormes aranceles a los granjeros, trabajadores y compañías de EE.UU., he instruido a nuestros representantes a no ratificar la declaración mientras revisamos aranceles a los automóviles que inundan el mercado estadounidense”.
Trump reaccionaba así a las declaraciones del premier canadiense Justin Trudeau, quien dijo en una conferencia de prensa que “avanzará con medidas de represalia” el 1 de julio en respuesta a la decisión del gobierno de Trump de imponer aranceles a las importaciones de acero y aluminio de Canadá, la Unión Europea y México.
“Le dejé muy claro al Presidente que esto no es algo que disfrutemos, pero sí algo que definitivamente haremos”, dijo Trudeau.
En ese momento, Trump ya se había retirado de la reunión para dirigirse a Singapur, donde tiene prevista la histórica cumbre con el líder norcoreano Kim Jong Un.
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Duras reacciones
Trump escribió otro tuiter: “El primer ministro Justin Trudeau actuó muy dócil y sumiso durante nuestras reuniones del @G7 solo para dar una conferencia de prensa después de que yo me fuera, en la que dijo que ‘los aranceles estadounidenses eran algo insultantes’ y que él ‘no será intimidado’. Muy deshonesto y débil. ¡Nuestros aranceles son en respuesta a los suyos de 270% sobre los lácteos!”.
El asesor económico de la Casa Blanca Larry Kudlow sostuvo que Trudeau “realmente, de alguna manera, nos apuñaló por la espalda. Fue una traición”.
Y, sobre los comentarios de Trudeau, el asesor sostuvo que Trump debía responder con firmeza.
“Kim no puede ver debilidad en el presidente (...). Este es un caso en el que Trudeau estaba provocando daños colaterales. Ese fue, en parte, el error de Trudeau, que debería retractarse y desearle suerte al presidente Trump en las negociaciones coreanas”, sostuvo el asesor económico.
La disputa atrajo a Alemania y Francia, que rápidamente criticaron la decisión de Trump de retirar de manera abrupta su respaldo al comunicado del Grupo de los Siete (los países más ricos del mundo), acusándolo de destruir la confianza y actuar de manera inconsistente.