Desastres naturales provocaron en 2012 daño por US$ 160.000 millones

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Las distintas catástrofes naturales registradas en el año 2012 en el mundo, desde inundaciones a terremotos, tormentas o sequías, provocaron daños materiales por valor de 160.000 millones de dólares, según el informe de la reaseguradora Munich Re.

La tormenta huracanada, que afectó la costa este de Estados Unidos y obligó a realizar evacuaciones incluso en Nueva York, fue la responsable de la tercera parte de los daños materiales registrados por Munich Re por catástrofes naturales.

Sin embargo, 2012 fue para la citada compañía menos dramático que 2011, año en el que se registraron los devastadores terremotos en Japón y Nueva Zelanda, que hicieron dispararse los daños materiales a la cifra récord de 300.000 millones de euros.

En ese año la cifra de víctimas humanas por catástrofes naturales se elevó a 27.200 personas, mientras que en 2012 se redujo a 9.500 personas.

La aseguradora con sede en la capital de Baviera, al sur de Alemania, señaló en ese sentido que “en 2012 se produjeron menos catástrofes naturales graves en países emergentes o en vías de desarrollo”, donde sus efectos suelen ser más devastadores.

Munich Re destacó que la catástrofe natural más grave en términos humanitarios en 2012 fue el tifón “Bopha”, que se cobró la vida de mas de un millar de personas en Filipinas, si bien el daño material asegurado fue relativamente bajo.

Por el contrario, los daños materiales fueron especialmente elevados el pasado año en Estados Unidos, donde supusieron el 67% del total y el 90% del valor asegurado.

Además del huracán “Sandy”, Estados Unidos registró el pasado años otras dos de las cinco mayores catástrofes naturales a nivel mundial: la gran sequía en el oeste medio y una oleada de tornados en marzo.

La dirección de Munich Re hace por ello en su informe un llamamiento a las autoridades de Washington a mejorar las medidas para prevenir catástrofes naturales y advirtió de que el cambio climático indica que ese país sufrirá un incremento de las mismas a largo plazo.

Las previsiones científicas indican que Estados Unidos sufrirá en el futuro con más frecuencia sequías en el centro del país, así como tormentas huracanadas en el norte de la costa este.