El tiroteo de este miércoles dejó cuatro muertos, entre ellos López, que se suicidó, y dieciséis heridos.
Las autoridades militares explicaron que el soldado puertorriqueño Iván López, 34 años, no tenía tendencias suicidas o violentas, se encontraba bajo vigilancia psiquiátrica y era veterano de la etapa final de la intervención militar en Irak, donde solo pasó cuatro meses como conductor de camiones.
Fort Hood es una base-ciudad militar donde trabajan 41.000 soldados, muchos de ellos parte de los 2,4 millones de estadounidenses que sirvieron en las guerras de Irak y Afganistán.
En 2009, el complejo fue escenario de la peor masacre en un centro militar estadounidense, cuando Nidal Malik Hasan, un psiquiatra del Ejército con ideas extremistas islamistas mató a 13 personas e hirió a 30.
López había pasado nueve años en la Guardia Nacional de Puerto Rico, entró en junio de 2008 en el Ejército, trabajó durante un año como miembro de la fuerza de paz en la península del Sinaí (Egipto) y se especializó como conductor de camiones en Irak en 2011.
En ese tiempo, López no entró en combate, ni lo presenció, ni sufrió heridas cerebrales, que suelen estar relacionadas con problemas psicológicos.
