La conquista de Jaldiyé, que se había convertido en uno de los símbolos de la rebelión contra el presidente Bachar al Asad, significa que al régimen sirio solo le quedaría un puñado de barrios rebeldes en la ciudad vieja de Homs antes de hacerse totalmente con la tercera ciudad de Siria.
El régimen, gracias a su ejército del aire, su artillería y apoyado por el potente Hezbolá en su guerra contra los rebeldes, empezó hace 29 días la ofensiva contra esta ciudad esperando reeditar su éxito militar en la ciudad de Quseir, bastión insurgente de la provincia de Homs que fue conquistado en junio tras una fuerte resistencia de un año.
La televisión estatal siria anunció que el ejército controlaba “casi todo” el sector y mostró imágenes de cuerpos, aparentemente de combatientes, que yacían entre edificios destruidos.
Un oficial del ejército entrevistado por el canal afirmó que “no queda más que el norte del sector, que será liberado en las próximas 24 horas”.
Pero la coalición opositora minimizó el avance del ejército denunciando el “bombardeo ciego” del sector y estimó que el régimen “anuncia victorias ficticias”, según un comunicado
Jaldiyié y el centro histórico de Homs están cercados desde hace más de un año por el ejército y son bombardeados casi diariamente.