En China ya venden “aire enlatado”

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Donde unos ven un grave problema para la salud y el medio ambiente, otros ven una oportunidad de negocio, y así es como la contaminación atmosférica de Pekín y otras ciudades chinas han abierto un lucrativo mercado: el de respirar aire limpio.

PEKÍN (EFE). Desde las convencionales mascarillas o purificadores de aire hasta ofertas más pintorescas como la de vender latas de aire puro, el abanico de opciones para mitigar los efectos de la contaminación se está ampliando en un sector en pleno apogeo.

Así es como una empresa canadiense, Vitality Air, decidió enlatar aire puro de las Montañas Rocosas y venderlo en China, una iniciativa que muestra como pocas que lo que para unos puede ser una asfixia, a otros les puede permitir respirar económicamente tranquilos.

Picos de contaminación como el que sufre Pekín desde el sábado, que ha obligado a decretar la segunda alerta roja por contaminación –la máxima– en la historia de la ciudad, han disparado la demanda de estos productos.

Las mascarillas faciales se han convertido en un ícono de la lucha diaria contra la contaminación de quienes residen en la potencia asiática, aunque otro producto resulta más rentable: el purificador de aire, un aparato diseñado para espacios cerrados que limpia el aire de partículas contaminantes.

Las ventas de purificadores de aire en China ascenderán al término de 2015 a 6,77 millones de unidades y generarán unos ingresos de 15.350 millones de yuanes (2.400 millones de dólares), según las estimaciones de Askci, una firma local de estudios del consumo.

El analista de la consultora Daxue Thibaud Andre consideró que es un momento “crucial” para entrar en este mercado y posicionar una marca.

“El Gobierno ahora informa con menos filtros sobre el asunto de la contaminación, algo que es nuevo y que podemos esperar que incremente enormemente la concienciación de los consumidores sobre los purificadores de aire”, aseguró Andre.

Cada vez más empresas se deciden a fabricar purificadores, incluso las especializadas en productos que en principio tienen poco o nada que ver con la contaminación.

La tecnológica china Xiaomi, conocida por sus teléfonos inteligentes, sorprendió el año pasado al poner a la venta un purificador de aire, meses después diseñó uno de agua y el pasado 24 de noviembre, una nueva versión del de aire.

Como el lanzamiento de su último modelo de purificador coincidió con una densa capa de “smog” en el norte de China, Xiaomi agotó sus existencias (que se vendían a 699 yuanes, alrededor de 110 dólares la unidad) en menos de una semana. Los purificadores de aire son ya el segundo tipo de electrodoméstico más demandado en el gigante asiático, solo por detrás de los exprimidores.