En Egipto persisten las protestas y paralización

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Cientos de miles de partidarios y opositores del derrocado presidente Mohamed Mursi de Egipto se congregaron en El Cairo y Alejandría ayer, dos días después de manifestaciones similares que llevaron a enfrentamientos en varios puntos del país y dejaron más de 30 muertos.

El CAIRO (Reuters). Las masivas protestas, que comenzaban a reducirse hacia la medianoche, han sido mayormente pacíficas, pero un plan de las Fuerzas Armadas para resolver la crisis política permanecía estancado por las disputas sobre el cargo de primer ministro interino. Detractores de Mursi acudieron a la Plaza Tahrir de El Cairo y el palacio presidencial en medio de una atmósfera festiva.

A diferencia del viernes, ayer no se produjeron batallas en las calles con los partidarios del expresidente, pese a la numerosa participación en las marchas.

Los que apoyan a Mursi y su movimiento Hermanos Musulmanes se concentraron en enormes masas fuera de una mezquita en el noreste de la ciudad y frente a los cuarteles de la Guardia Republicana donde estaba detenido el depuesto líder islamista.

“No nos iremos hasta que Mursi regrese. De otra forma moriremos como mártires”, expresó Hanim Ahmad Ali Al-Sawi, una mujer de 55 años que llevaba un velo sobre el rostro. “Esto fue un golpe de Estado contra la democracia”, agregó.

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Mursi fue derrocado el miércoles en una intervención que las Fuerzas Armadas no consideran como un golpe. Los militares dicen que buscaron cumplir con las demandas de millones de egipcios que se manifestaron el 30 de junio para pedir la renuncia del presidente.

Aunque el derrocamiento fue recibido con escenas de júbilo masivas, enfureció a los islamistas, que realizaron extendidas protestas el viernes en las que murieron al menos 30 personas y unas 1.400 resultaron heridas.

Necesidad de avance político

En Alejandría, donde 14 personas perdieron la vida el viernes, ayer surgieron enfrentamientos aislados, pero no había reportes inmediatos de víctimas. La violencia en el país más poblado del mundo árabe se refleja en facciones rivales que se enfrentaron en El Cairo y en varias otras ciudades y pueblos, lanzando piedras y peleando con los soldados en medio de tiroteos esporádicos.

Los aliados de Egipto en Occidente, incluyendo importantes donantes de asistencia como Estados Unidos y la Unión Europea, han estado observando la crisis del país con creciente alarma.

El caos destaca la rápida necesidad de un cambio y de una solución política inclusiva. Liberales y conservadores discutían ayer sobre la elección del primer ministro interino.

Las autoridades transitorias estaban dispuestas a nombrar al político liberal Mohamed ElBaradei, un favorito de los líderes de protesta contra Mursi, antes de que su designación quedara en duda cuando un partido islamista la objetó.

Ayer, la administración dijo que un abogado educado en Oxford, el socialdemócrata Ziad Bahaa el-Din, era su elección más probable para primer ministro y que ElBaradei podría ser nombrado su segundo al mando.

Pero el Partido Nour rechazó la propuesta de nuevo, generando temores de un punto muerto prolongado. “Ambos son del mismo partido, del Frente de Salvación Nacional. Esto se rechaza”, refirió a Reuters el líder del Partido Nour, Younes Makhyoun.

El Partido Nour accedió a apoyar el plan de transición de las Fuerzas Armadas que llevará a nuevas elecciones. Su retiro del proceso restaría fortaleza a la iniciativa interina.