Terribles secretos de dictadura norcoreana

Este artículo tiene 12 años de antigüedad
Imagen sin descripción

SEÚL (AFP). Una mujer pasó nueve años en un campo de trabajo forzado, junto a sus padres e hijos, la mayoría de los cuales perecieron, para impedir que pudiera contar la relación que tenía una de sus amigas con el entonces hijo del dictador norcoreano, contó esta semana esta exprisionera a la ONU.

La norcoreana Kim Young-Soon, hoy de 77 años, logró huir de su país natal en 2001. Junto a otros exprisioneros, esta mujer relató su historia ante la comisión de investigación de las Naciones Unidas que examina por primera vez oficialmente la situación de derechos humanos bajo la dictadura comunista en Corea del Norte.

Pyongyang, que niega cualquier abuso, no reconoce esta comisión y negó el acceso al país de una delegación.

En los años 70, Young-Soon pertenecía al privilegiado círculo cercano al poder. “Tenía una vida fabulosa, hasta mis 34 años. Bailaba para Kim Il-Sung (el dirigente de entonces), viajaba por todo el país, como una celebridad”, contó.

Entre sus amigas figuraba Song Hae-Rim, una actriz casada que en 1969 se convirtió en la amante de Kim Jong-Il, el hijo y heredero del dirigente. Esta relación era un secreto de Estado, incluso cuando la mujer dio a luz a un hijo.

Para asegurarse de que este secreto jamás saliera a la luz, las autoridades lanzaron una purga de la cual fue víctima Kim Young-Soon. En 1970, esta mujer fue convocada por la policía y fue encerrada e interrogada durante dos meses.

La bailarina no reveló nada, pero fue enviada junto a sus padres y cuatro hijos a Yodok, un campo de prisioneros ubicado en una región montañosa y aislada en el noreste del país. “El lugar más infernal del mundo”, afirmó.