Alerta máxima por reaparición del EPP en el departamento Central

El grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), que hace un mes asesinó a ocho militares en Arroyito y que además mantiene secuestrados a un policía y a dos menonitas, se acerca de nuevo y peligrosamente hacia la capital del país. Esta vez, con una nota de amenaza encontrada ayer en la residencia de la familia Riquelme, propietaria de la estancia “Campos Morombí” de Curuguaty. Simultáneamente, la banda armada dejó otros cuatro panfletos en la estancia “Caravagio” de Azote’y.

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La alerta por la aparición del EPP en el departamento Central se activó ayer, después del hallazgo en una residencia de Fernando de la Mora de un panfleto dirigido al empresario Jorge Riquelme, hijo del desaparecido político colorado Blas N. Riquelme.

En la hoja, que lleva el encabezado típico de las otras notas anteriormente dejadas por el EPP, los terroristas, entre otras cosas, responsabilizan al empresario de la masacre del 2012 y advierten de un atraco contra la citada familia, cuya fotografía extraída de la página web de ABC Color está contenida en la parte final de la nota.

La Fiscalía y la Policía sospechan que la reacción del EPP obedece directamente al reciente allanamiento de la celda de máxima seguridad que ocupa en la cárcel del Buen Pastor una de sus principales líderes, Carmen Villalba. Esta es esposa del “comandante en jefe” de la banda, el condenado Alcides Oviedo Brítez, aunque igualmente es hermana de los líderes del brazo armado que opera en el Norte, Osvaldo Villalba y Liliana Villalba, así como del jefe logístico prófugo José Villalba y de la abogada de varios de los miembros presos, Mirian Villalba.

La primera aparición del EPP en el departamento Central, aunque en aquel entonces no con el actual nombre, fue en Luque el año 2001, con el secuestro de María Edith Bordón de Debernardi. Después, en 2004, el mismo grupo secuestró en San Lorenzo a Cecilia Cubas, quien después sería hallada muerta en un túnel en una casa de Ñemby.

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En 2009, los narcoterroristas colocaron una bomba nada menos que en el Palacio de Justicia de Asunción y dos años después colocaron otros explosivos en la sede del Canal 9 y en el Parque Carlos Antonio López, también en la capital del país.

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