1 de junio de 2026

A 20 días del secuestro, los padres y la esposa de Almir de Brum rogaron esta mañana algún tipo de comunicación de los captores y una prueba de vida. Señalaron que creen que se equivocaron de “objetivo”, pues no tienen recursos ni comprenden el motivo del secuestro.
El secuestro de Almir de Brum, ocurrido el 21 de febrero de 2026 en la zona rural entre Canindeyú y Caaguazú, no es solo un crimen más en la larga lista de acciones del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Es un síntoma alarmante de algo mucho más profundo y peligroso: la normalización del terror en nuestra sociedad.

El senador opositor Rafael Filizzola (PDP) acusó al cartismo y al gobierno de Santiago Peña de fracasar en la lucha contra el grupo criminal (EPP) y otras bandas criminales, al reconocer que la Policía Nacional está sobrepasada. Agregó que con esta decisión se atropellan los límites constitucionales porque se ordena vía decreto el despliegue de militares en todo el país en asuntos de seguridad.

El Gobierno anunció que un decreto habilitará a las FF.AA. mayor capacidad operativa en zonas bajo amenaza de grupos criminales y aumentará efectivos en el CODI. Según el documento, los militares usarán la fuerza cuándo los criminales posean armamento de guerra, tengan entrenamiento pseudomilitar o quieran quebrantar el Estado.

El Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) se retiró hoy de la zona donde se desarrolla el secuestro del productor sojero Almir De Brum Da Silva, en el límite entre Canindeyú y Caaguazú. El repliegue de los policías y militares se hizo por expreso pedido de la familia del cautivo, que sigue esperando las instrucciones de los terroristas del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP).