Clima de temor e inseguridad llevan a una madre a matar a su propia hija

Este artículo tiene 11 años de antigüedad
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Presa de la sensación de inseguridad que azota a casi todo el país, una madre mató por error a su hija universitaria de 19 años, al dispararle con un revólver en la cocina de su casa, al pensar que era un ladrón. El hermano de la fallecida explicó que sufrieron varios robos y que su madre tenía el arma para defender a su familia, debido a lo peligroso que se volvió el barrio en que viven, El Retiro de Capiatá, donde hace solo dos meses un menor de 14 años fue asesinado de un balazo por “motochorros”.

El desgraciado suceso se registró ayer a la 00:20 en una casa ubicada en el mencionado barrio capiateño, en la zona del Km 19 de la Ruta I “Mariscal López”.

La víctima fue la joven Nayive Janette Otto Arnold (19), estudiante del primer año de Veterinaria y bombero voluntaria de San Lorenzo.

En tanto que la infortunada autora fue su propia madre, Ana María Arnold Datschke, de 53 años, quien era la responsable del cuidado de sus hijos desde que quedó viuda, hace cinco años.

Según los datos, unos ruidos extraños dentro de la casa despertaron a la señora Ana María, quien entonces empuñó un revólver calibre 38 y verificó primero la habitación de su hija.

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Creyendo verla acostada, la mujer entonces se dirigió hacia la cocina, de donde provenían los ruidos, y en medio de la penumbra divisó una silueta que supuso era la de un delincuente.

Impulsada por la sensación de inseguridad extrema y en un afán de defender a su familia, la madre efectuó un disparo que, al final, impactó en el tórax de su propia hija Nayive, quien se encontraba tomando agua de la heladera.

La desafortunada joven llegó a gritar a su madre, pero después cayó malherida y, a la vez, desató la desesperación de su madre.

Estaba estudiando

Damián Otto, entre llantos, contó que su hermana Nayive debía estar esa noche de guardia en la base de los bomberos de San Lorenzo, pero, debido a que ayer debía rendir un examen en la facultad, le pidió a su hermano, quien también es bombero, que le cubriera en su guardia para que ella pudiera quedarse en la casa a estudiar tranquila.

De hecho, la joven permaneció leyendo hasta tarde e hizo una pausa para ir a tomar agua, cuando fue confundida por su madre con un ladrón y asesinada por error.

Constantes robos

El hermano de la fallecida contó que el barrio El Retiro de Capiatá se volvió extremadamente peligroso en los últimos tiempos, debido al accionar impune de “motochorros”, “peajeros” y otros delincuentes.

Desde que murió su marido la señora Ana María se sintió con la responsabilidad de cuidar de sus hijos y de su casa, que fue “visitada” por ladrones en más de una ocasión. Incluso, la familia ya sufrió el robo de un vehículo, lo que acentuó la sicosis que padecía la mujer.

La sensación de inseguridad, que condujo a la madre a matar a su hija, parece seguir aumentado debido a la nula acción preventiva y represiva de la Policía.

El director general de Orden y Seguridad, comisario general director Miguel Urunaga, principal responsable de la conducción operativa de la institución, permanece aún muy pasivo pese a la incontenible ola criminal que castiga a la ciudadanía.

La delincuencia parece gobernar el país.