Ministro genera división en combate al EPP por involucrar a un bancario

El ministro de la Senad, Luis Alberto Rojas Ramírez, provocó una ruptura en los altos mandos de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC), luego de que supuestamente desplazara a oficiales de inteligencia de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional para involucrar en la planificación de las operaciones a un civil, quien es gerente del banco Amambay, propiedad del presidente Horacio Cartes. Coincidentemente, las últimas incursiones contra el grupo armado terminaron en rotundos fracasos y hasta en la muerte de un sargento.

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La Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) fue conformada hace cuatro meses por orden del presidente de la República, Horacio Cartes, luego de los ataques que perpetró el EPP en Tacuatí, inmediatamente después de que asumiera el nuevo gobierno.

Mediante un decreto, Cartes dispuso la integración de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad), y designó comandante operacional al general Mario Restituto González.

Pero desde el principio de la misión conjunta varios oficiales militares y policiales, e incluso algunos agentes especiales de la Senad molestos denunciaron que el ministro Luis Rojas se tomaba ciertas atribuciones, como involucrar activamente en los operativos a un civil, quien en este caso es el gerente general del banco Amambay, el licenciado Hugo Javier Portillo Sosa.

Este es uno de los empleados de confianza de la familia Cartes y además un aficionado a las armas, “méritos” que le valieron para ser llevado por el ministro de la Senad al teatro de operaciones en el Norte, según fuentes de la misma institución antidrogas.

Una de las intervenciones más trascendentales del licenciado Portillo en el combate contra el EPP, a instancias del ministro Luis Rojas, se dio a mediados del mes de setiembre, cuando la fuerza conjunta localizó en el asentamiento Núcleo 5 de Arroyito a los hermanos Albino y Alfredo Jara Larrea, líderes del “segundo cuerpo” del EPP.

Los criminales fueron hallados gracias a un dispositivo de espionaje israelí que fue ofrecido al Gobierno justamente mediante la intermediación de Rojas y de Portillo.

Sin embargo, al momento de ejecutar el allanamiento, los hermanos Jara Larrea lograron escapar del cerco ya que el ministro Rojas habría ordenado a los agentes de la Senad que se separaran de la columna armada y que tomaran por asalto la casa equivocada.

Desde entonces, la Senad fue supuestamente separada del comando operacional, aunque sigue colaborando con logística.

Los oficiales superiores de la Policía y de las Fuerzas Armadas atribuyeron al ministro de la Senad los sucesivos fracasos en el combate contra el EPP a raíz de que involucró en la toma de trascendentales decisiones a civiles que nada saben sobre operaciones tácticas.

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