De abordaje complejo, el problema de los niños y adolescentes indígenas mbya parece no tener visos de solución a corto plazo. Aunque ayer han recibido asistencia de la Secretaría de la Niñez, las instancias encargadas de ofrecer una solución definitiva no han logrado hasta ahora algo concreto.
La SAS e Indi hablan de reubicar a los menores y sus familias en un terreno ubicado en la zona de Tarumandymi (Luque), distante unos 17 km del centro de la ciudad. Sin embargo, no se ponen de acuerdo en cuanto a la extensión del terreno, ya que Jorge Servín, del Indi, dice que se trataría de 8 Ha. Entretanto, Héctor Cárdenas, de la SAS, menciona que son 14 hectáreas.
A esta indefinición se suma el hecho de que es un terreno en permanente conflicto, ya que inicialmente se había concedido a los indígenas en la época del gobierno de Nicanor Duarte Frutos, pero luego los nativos fueron desplazados por sintierras liderados por Blas Vera, acusado de realizar negociados con estas tierras.
Mientras ambas instituciones aguardan el decreto de Horacio Cartes para que dichas tierras sean desafectadas a favor del Indi, todavía reina el ambiente de zozobra en la zona del parque Ñu Guasu, donde transeúntes, automovilistas y deportistas deben lidiar con la agresividad de estos menores que delinquen bajo los efectos de la cola de zapatero y el crack.
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“Hemos recibido muchas quejas y el lugar se ha vuelto inseguro. No sabemos qué hacer porque a estos chicos los explotan cuatro adultos, también indígenas que se ocultan en los matorrales. La solución sería que la Municipalidad de Asunción o Luque poden esta área para que no la usen de escondite”, dijo un guardaparque que prefirió permanecer en el anonimato.
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