Dos grupos de estacioneros, uno de jóvenes y otro de adultos, acompañaron ayer toda la celebración del Viernes Santo de la pasión y muerte de Cristo en la explanada de la Iglesia.
El padre Tadeo Brzuszer alentó a “vivir profundamente el sentido de la celebración” e invitó a la gente a seguir concurriendo en familia a las iglesias todo el día de hoy, Sábado Santo, en que habrá confesión y preparación para la vigilia pascual.
El sacerdote destacó la presencia del Nuncio Apostólico, Mons. Eliseo Ariotti, en la misa del Jueves Santo en Ñemby e invitó a la población a acercarse a la nueva capilla para la adoración del Santísimo.
Compromiso laico
Los laicos demostraron estar comprometidos con la festividad. José Delgado, uno de los que conformaban el grupo de apóstoles, destacó que participar “es un compromiso como cristiano, una ayuda espiritual que uno renueva para llegar a la Pascua”.
Cada año este grupo ayuda en la liturgia cantada. “Empezamos Jueves Santo con el lavado de pies y hoy (por ayer) culmina con el Tupãitû y luego la adoración al Santísimo, todo el sábado hasta la misa de Gloria”.
Otro de los apóstoles, Jorge Ramos, lleva 14 años participando del Viernes Santo en Ñemby. “Mi mamá nos traía de chicos todos los Domingos de Ramos, los Jueves y Viernes Santos. Desde entonces, asiduamente vengo y ahora pertenezco aun movimiento de laicos que se llama Dei Verbum, conformado por 20 personas”.
Las celebraciones de ayer comenzaron hacia las 11:00 de la mañana con el Vía Crucis a cargo de la Pastoral Juvenil y concluyó con la Sétima Palabra a las 15:00 durante la crucifixión representada teatralmente.
Siguió con el inicio del novenario de la Divina Misericordia y la liturgia de la palabra que concluyó cuando el Cristo crucificado fue bajado y puesto en el sepulcro. Lo llevaron en procesión hasta el interior de la Iglesia, donde se realizó el Tupãitû, en que los pies de la imagen inerte de Jesús son besados por todos.
Rescataron 87 cantos para la pasión
El grupo de estacioneros de Ñemby rescató 87 canciones de la pasión rescatadas de los catecismos del Yvága Rape así como de otros maestros estacioneros. Así lo destacó Gerónimo Romero, de la Sociedad Católica Amparo Seguro que fue fundada el 8 de abril de 1948 y hasta hoy canta en forma ininterrumpida cada Semana Santa.
La juventud del distrito se ha sumado con gran ímpetu a las prácticas de los estacioneros y comenzó a ensayar este año. El próximo año quieren formar dos grupos juveniles de pasioneros para la Semana Santa.
La presencia de los estacioneros se ha convertido en una verdadera tradición en la ciudad de Ñemby y comenzó con el maestro Gumersindo Duarte.
Visita a las siete iglesias
La costumbre de visitar siete iglesias que se practica en todo el mundo surgió en Roma con San Felipe Nery y representa los sgtes. pasajes:
1. El recorrido de Jesús desde la casa de la Última Cena, hasta el Huerto de Getsemaní.
2. A la casa de Anás, suegro de Caifás, el sumo sacerdote.
3. Visita al Sumo Sacerdote Caifás.
4. Al pretorio de Pilatos.
5. Al Palacio de Herodes.
6. Segunda comparecencia ante Pilatos.
7. Hacia el Gólgota cargando la Cruz.
Obispo clama nueva comunidad ante contradicciones sociales
El arzobispo coadjutor de Asunción, monseñor Edmundo Valenzuela, destacó ayer que la muerte de Jesús, quien cargó los pecados del mundo, debe llevar a una nueva comunidad, en medio de tantas contradicciones sociales. El religioso presidió el acto central del Viernes Santo en la Catedral Metropolitana. Hoy, a las 19:00, celebrará la Vigilia Pascual.
Mucha gente participó ayer de la celebración de la Pasión en el principal templo capitalino. En su homilía, el arzobispo coadjutor explicó que el Viernes Santo es un encuentro con la cruz; por eso los creyentes están en los templos, con el peso de la historia, de los pecados y las contradicciones de la sociedad y de la Iglesia.
El obispo sostuvo que Jesús ha cargado ese peso sobre sí y en la cruz se encuentra su entrega y su gesto más precioso, más sublime, aclarando que estas situaciones deben llevar a crear la nueva comunidad.
Valenzuela sostuvo que con su muerte Jesús entrega su espíritu, y este es el Cristo a quien deben entregar sus vidas todos sus seguidores.
En otro momento, calificó su muerte como “terrible”, “algo irracional”, que ponía en tela de juicio su propia figura; hasta sus discípulos tuvieron que hacer un aprendizaje lento para entender.
Explicó que cuando Jesús murió dijo que todo está cumplido. Sin embargo, él ha realizado la totalidad del amor, se ha dado a sí mismo; y bajo esa cruz ha dado comienzo a la Iglesia de los paganos.
En otro momento, resaltó que desde esa cruz también el Señor reúne a los hombres para la nueva comunidad de la Iglesia universal. Agregó que en el corazón traspasado, de donde brotó sangre y agua, está la fuente de la salvación.
Seguidamente, sostuvo que esa Iglesia naciente fue ahondando lentamente en la verdad más profunda de la cruz.
Para Valenzuela, finalmente, entrar al misterio de la cruz debe ser el centro apostólico y del anuncio del evangelio.
Siete Iglesias
Por otra parte, los católicos cumplieron ayer con el rito de la visita de las siete iglesias, que recuerda los siete momentos o sitios adonde Jesús fue llevado, de un lugar a otro, antes de su condena a muerte.
Con este rito, los fieles imploran el perdón de sus pecados y al mismo tiempo piden la protección de Jesús, que según la creencia católica ofrece mucha gracias por este gesto. La mayoría de los fieles comenzaron las visitas en los templos de los barrios y terminaron el recorrido en la Catedral Metropolitana.
En vigilia esperarán el anuncio de la resurrección
El Sábado Santo, la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, su descenso a los infiernos y esperando en oración y ayuno su resurrección, dice la tradición. Los templos estarán abiertos para la oración y participar del sacramento de la penitencia.
La mañana y la tarde transcurrirán en este ambiente, y entrada la noche nuevamente el pueblo se reunirá para participar de la Vigilia Pascual (ver infografía de horario), que anunciará la victoria de Jesús sobre la muerte. Este acto comenzará a las 19:00 en la Catedral Metropolitana. Presidirá el arzobispo coadjutor, monseñor Edmundo Valenzuela.
La vigilia en honor del Señor.
Los fieles, tal como lo recomienda el evangelio, deben parecerse a los criados, que con las lámparas encendidas en las manos esperan el retorno de su señor, para que cuando llegue los encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa, dice el misal.
La oración, al comienzo de las lecturas del Nuevo Testamento, invoca a Dios, que “ilumina esta noche santa con la gloria de la resurrección del Señor”.
En esta noche, con más razón que en ningún otro momento, la Iglesia alaba a Dios porque “Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado”, y esa pascua es la que redime a sus seguidores.
La misa comenzará en el atrio, donde se bendecirá el fuego, del mismo se dará luz al cirio pascual, que representa a Cristo. Luego se ingresará al templo y de a poco se irán prendiendo las velas que portan los fieles.
Una vez en el interior, se procederá a la lectura de los textos bíblicos, hasta que finalmente se haga el anuncio de la resurrección de Cristo. En la ceremonia de hoy también se bendecirá el agua, que llevarán los fieles y renovará el bautismo de los presentes.
Misa de Resurrección
Mañana, la misa de resurrección se celebrará a las 11:00, en la Catedral Metropolitana. Presidirá el acto el arzobispo coadjutor Monseñor Edmundo Valenzuela.
Cuquejo va de nuevo a EE.UU.
El arzobispo de Asunción, monseñor Pastor Cuquejo (72), viajó ayer a la tarde a los Estados Unidos para reiniciar su tratamiento de la polineuropatía que le aquejó el año pasado y de la cual no se ha recuperado.
El obispo, el año pasado, sufrió varias enfermedades. Primero tuvo severos cuadros gripales, luego dengue y finalmente una infección que desembocó en la polineuropatía. A consecuencia de estos males, el obispo estuvo cinco meses en los Estados Unidos para tratarse de su enfermedad. Vino caminando, aunque dificultosamente, pero en los últimos tiempos tuvo recaídas que le dejaron en silla de rueda. Pero aun así ha demostrado una gran fortaleza para presidir los actos. El arzobispo coadjutor, monseñor Edmundo Valenzuela, lo reemplazará.
Nuncio pidió coherencia
El nuncio de Su Santidad, monseñor Eliseo Antonio Ariotti, pidió a los sacerdotes coherencia y testimonio de vida. Fue al término de la misa crismal que se ofició el Jueves Santo, en la Catedral Metropolitana.
El representante del Papa dirigió algunas palabras a los sacerdotes en su día y les recordó la exhortación que hizo Benedicto XVI a los consagrados de México a quienes dijo que “son la puerta de la fe”.
Recordó que hace dos meses estuvo con el Santo Padre en Roma y el Papa se mostró muy preocupado por la salud de monseñor Pastor Cuquejo, a quien envió un saludo y afecto muy especial.
También se recordó de los sacerdotes paraguayos, que según indicó, hacen un gran sacrificio para anunciar la palabra de Dios. “Le dije al Santo Padre, ellos están en la primera línea”, agregó Ariotti. Manifestó también que felicitó a Cuquejo por sus sacerdotes y por su entrega a la Iglesia.
En Pascua Joven reflexionan sobre importancia de la familia
Como cada año, la tradicional “Pascua Joven” reúne a cientos de jóvenes feligreses en sus parroquias, para reflexionar en estos días santos. Ayer los temas de consideración fueron la pasión y muerte de Jesús, que se recordaba en la fecha, y la importancia de la familia. El evento juvenil finaliza hoy con actividades recreativas, dentro de la misma temática.
Como cada año, cientos de jóvenes acuden a la tradicional “Pascua Joven” que se organiza en las diferentes parroquias y que continúa el día de hoy. En la jornada de ayer, los temas de reflexión fueron la pasión y muerte de Jesús, y la importancia de la familia.
En las parroquias del Perpetuo Socorro, el Monseñor Lasagna y el Salesianito, los animadores destacaron la alta participación registrada.
“Este año buscamos hacer una pascua más animada, con actividades de recreación en las que podamos destacar algún aspecto de la vida de Jesús”, sostuvo Federico González, animador en el Colegio Monseñor Lasagna.
Los jóvenes como agentes de cambio
“El año pasado se lanzó la carta de los obispos sobre la familia; entonces la temática tiene que ver con ello y su fundamental importancia para la sociedad y los jóvenes”, explicó Emilio Fleitas, uno de los coordinadores de la Pascua Joven en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús Salesianito.
En otro momento se refirió a los jóvenes como agentes transformadores de la realidad, razón por la cual se organizan para ellos actividades como esta.
Así también, recalcó que la recordación de la muerte de Jesús se hizo desde la perspectiva de la familia y que en torno a ella se desarrollan todas las recordaciones en estos días santos.
En Trinidad y Domingo Savio
“La idea es pensar y recordar el valor de la familia”, mencionó Marcelo Galeano, uno de los coordinadores de la Pascua Joven 2012 que se lleva a cabo la parroquia de Santo Domingo, donde más de 500 personas se reunieron para reflexionar y orar durante los días santos.
Cada año, en esta parroquia ubicada en el kilómetro 9,5 de San Lorenzo, la Pastoral Juvenil ofrece este tipo de actividades como una oportunidad para que los demás jóvenes puedan conocer el mensaje de la Iglesia, según explicó Galeano.
Asimismo, también se desarrolla Pascua Joven Padres, donde se analiza el valor de la familia y el matrimonio según lo entiende la Iglesia, refirió el padre Bienvenido Maciel.
Por su parte, un grupo de 40 personas, 22 de ellas cadetes de la Academia de la Policía Nacional, se encargan de las dramatizaciones, como vienen haciendo desde hace 17 años. “Es toda una tradición para nosotros, desde hace 17 años que lo realizamos todos los años”, comentó Cristian Insfrán.
Unas 250 personas participan de la Pascua Joven que se realiza en la Iglesia de Trinidad de la capital. “En Cristo somos luz para nuestra familia” es el tema este año y analizamos la realidad desde ese enfoque, mencionó José Bogado.
Asunción quedó semivacía
El silencio se apoderó de las calles de la capital, y lugares de masiva aglomeración como la Terminal de Ómnibus de Asunción (TOA) y el Mercado 4 estaban con nulo movimiento. En el centro se pudo observar a las personas que recorrían los principales templos, tal como lo manda la tradición.
Según datos de la Municipalidad de Asunción, se recogieron unos 70.000 kilos de basura. Cuatro cuadrillas de obreros se dedicaron a la limpieza durante estos días santos cuando se produjo menor cantidad de basura que el año pasado en la misma fecha, según lo manifestó Omar Mendieta, titular de la Dirección de Servicios Urbanos de la Comuna.
Larga espera
En la Terminal las pocas personas que quedaban ayer tuvieron que lidiar con el nulo servicio. “Desde las 19.00 del jueves estoy esperando, y ya es viernes y todavía no consigo boleto para ir a Caapucú”, dijo Iván Torrasca.
El joven mencionó que su mamá vino de Argentina, y que a raíz del nulo servicio, deberá ir y volver el mismo día, porque hoy tiene que volver a su trabajo. En la misma situación se encontraba Hermelinda Carísimo, quien estaba esperando bus para San Pedro desde hacia más de 10 horas.
Jóvenes luqueños interpretaron la pasión y muerte de Jesucristo
Unas 5.000 personas participaron del tradicional vía crucis que se realiza en Luque desde hace 16 años. Es el tercer año que se realiza con cuadros de estatuas humanas, con apoyo del Santuario Virgen del Rosario. La magnífica representación se realizó el pasado Miércoles Santo.
LUQUE (María Teresa Blanco, corresponsal). Desde el año 1996, los alumnos del Colegio Nacional de Luque (CNL) realizan representaciones móviles por las principales calles de la ciudad. Pero desde 2010 se le dio otro matiz, de manera a integrar a la comunidad con la actividad estudiantil.
El evento litúrgico comenzó a las 20:30 en la ciclovía Valois Rivarola, y la peregrinación se trasladó por la Av. Gral. José Elizardo Aquino, hasta el predio del Santuario Virgen del Rosario.
La representación de la Ultima Cena y las 14 estaciones del vía crucis de Jesucristo fueron realizadas por integrantes de diversos grupos juveniles y alumnos de varios colegios luqueños.
El camino de Jesús a la cruz fue acompañado por el canto lastimero de los estacioneros de la Capilla San Antonio de la Compañía Laurelty y centenares de faroleros que iluminaron con sus velas y antorchas, el sendero en la oscura noche.
La idea original y la puesta en escena de esta emotiva actividad estuvo a cargo del profesor Carlos Julián González Salinas, quien es el autor del libreto que fue leído y reflexionado durante el vía crucis. En tanto, monseñor Zacarías Martínez fue el asesor general del evento, que fue incluido desde este año en el “Calendario Turístico Nacional de Semana Santa de la Secretaría Nacional de Turismo (Senatur)”.
Tradición de 40 años
Un grupo de 12 personas formó parte de los “Estacioneros de la Capilla San Antonio- Laurelty”, que con su canto lastimero acompaña varias vía crucis desde hace más de 40 años en esta localidad y otras zonas del país. Con sus cánticos en guaraní reviven por las calles luqueñas la pasión y muerte de Jesucristo. Varios de los integrantes heredaron la tradición de sus padres y estos de sus abuelos.
Testimonio de fe en Yaguarón
YAGUARÓN (Catalino Ibarra, corresponsal). La tradicional peregrinación al cerro Yaguarón convocó ayer a miles de personas, en su gran mayoría jóvenes, a la cúspide de la colina. El desarrollo del viacrucis desde el pie de la colina hasta la iglesia de San Buenaventura formó parte de la celebración del Viernes Santo, en esta localidad.
La peregrinación comenzó a tempranas horas y a medida que pasaba el tiempo, la cima de la colina se llenaba de gente, proveniente de diversos puntos del país.
La creencia popular revela que escalar la colina el Viernes Santo trae buena suerte para todo. Otros suben para probar las “dos pisadas” de Santo Tomás, que están plasmadas en las rocas y constituyen toda una leyenda.
Tranquilidad en Villa Florida
VILLA FLORIDA, Misiones (Rafael Marcial Montiel, corresponsal). Un Viernes Santo tranquilo, con gente instalada en diferentes sitios a orillas del río Tebicuary, se vivió ayer en esta ciudad. También en el sector de Caapucú acamparon turistas en la playa Punta Arena en las inmediaciones del puente, situado en el kilómetro 161 de la Ruta I “Mariscal López”.
En la playa municipal Paraíso de Villa Florida, los visitantes se instalaron en camping. Este año por el temporal del jueves último no hubo tanta gente como los años anteriores. Pero según la comisaría local, pese a la inclemencia del tiempo, igual entraron centenares de personas en las playas.
El ambiente en Florida tanto en las playas como en el casco urbano fue tranquilo y sin percances, según la Policía.
Viacrucis en Caacupé
CAACUPÉ (Desiré Cabrera, corresponsal). La “capital espiritual” fue muy visitada por los fieles católicos durante los días santos. Ayer se realizó el viacrucis en los alrededores y el templete del Santuario Nacional (foto), acompañado de la imagen de Cristo y con multitudinaria participación.
Amor y unidad familiar
PIRAYÚ (Domiciano Pereira, corresponsal). En la iglesia Virgen del Rosario de esta ciudad, fue celebrada la misa que recuerda la última cena de Jesús. Durante la eucaristía, el padre Juan Alejo Robadín pidió amor, comprensión y unidad a las familias. También aprovechar los días santos para visitar a enfermos y necesitados.
La voz de los que sufren
LIMPIO (Juan Jara, corresponsal). Una multitud de fieles llegó ayer hasta la parroquia San José de esta ciudad para participar de los actos de recordación de la Pasión y muerte de Jesús. Monseñor Eliseo Ariotti, quien presidió la celebración, dijo que la cruz de Cristo es la voz de los silenciados, de los que sufren.
Sábado Santo:el silencio esperanzado, cuando el dolor inunda
El fracaso y la muerte siguen siendo los elementos humanos más difíciles de procesar y de aceptar. La dificultad en asumirlos corroe nuestra estructura humana. Jesús se hizo cargo de esta realidad en la cruz y en la tumba: él se abandona silenciosamente en las manos de Dios. Colocarse en esta óptica es una opción de vida: Jesús muere para darnos vida eterna. Esta es la noche, la noche del sábado, en que la muerte ha sido vencida. La liturgia nocturna cristiana está llena de símbolos: la bendición del fuego y del agua, recordando nuestros inicios en la creación; la bendición del cirio pascual, encendido desde el fuego primordial, que nos ayudará a reconocer y celebrar a Jesús resucitado por 50 días. Lo que celebramos es la vida, la resurrección.
Texto bíblico: Hechos 2, 22-24
“Israelitas, escuchen: Jesús de Nazaret fue el hombre a quien Dios ha acreditado ante ustedes con los milagros, prodigios y señales que realizó por medio de él entre ustedes, como bien lo saben. Dios lo entregó conforme al plan que tenía previsto y determinado, y ustedes, valiéndose de los impíos, lo crucificaron y lo mataron. Dios, sin embargo, resucitó, rompiendo las ataduras de la muerte, pues era imposible que esta lo retuviera en su poder.
El silencio de María, madre del hijo muerto
Así se suele titular casi todas las reflexiones del día sábado, dedicado al silencio profundo y respetuoso. Ese tipo de silencio podemos hacerlo nosotros cristianos ahora porque ya sabemos de la resurrección de Jesús. Pero cómo decir de María, la mamá de Jesús y de María Magdalena que hiciesen el mismo silencio esperanzado.
María siendo madre carnal e histórica de Jesús se habrá sentido desgarrada por el hecho del asesinato de su hijo. Porque, digámoslo claramente, Jesús como hombre concreto, temporal y perteneciente a esta dimensión, murió. Él no era de una naturaleza abstracta, sino concreta y carnal, sin dejar de ser Hijo de Dios al mismo tiempo.
Me imagino el desgarre de las madres que tienen que enterrar al hijo, pedazo de sus entrañas: che nañotÿséi che pehêngue, dice una madre que no quiere ver morir a su hijo.
En el caso de María, su hijo Jesús muere asesinado, derrotado. Todos han abandonado al amigo asesinado por miedo de pasar por lo mismo. La cobardía frente a la muerte nos hace renunciar a nuestras mejores convicciones o peor, el deseo de esquivar los dolores y sufrimientos, nos hace traicioneros.
Sin embargo María se ha mantenido al pie de la cruz como nos recuerda y presenta el evangelio de Juan (con otras mujeres).
María, la que se sintió en conflicto con su hijo cuando ella, influenciado por los venidos de Jerusalén (sacerdotes y fariseos), cree que Jesús está fuera de sí, poseído por Belcebú. Va y lo busca en Galilea para llevarlo a casa.
Le anuncian a Jesús que su madre está afuera y que lo busca. Jesús dice claramente a quienes la anuncian: ¿quiénes son mis hermanos y mi madre?: mi madre y mis hermanos son los que (ahí sentados) escuchan mi palabra y la ponen en práctica. El mensaje fue claro para María y se pone en onda con Jesús. Desde ese día ella entendía que tiene que seguirle a este hijo respetando su estilo y no dejarse influenciar por sus enemigos. Y ella será discípula fiel hasta el final, hasta la cruz. Camino no fácil para una mamá cuando lo que quiere es moldear al hijo, mientras el hijo es quien la moldea (y ella se deja moldear).
La maternidad de María se entiende como de discipulado, de modo pascual. María al pie de la cruz significa formar parte del seguimiento de Jesús y nos sitúa a todos ante su cruz pascual. Por eso estar ahí a los pies de la cruz la hace ya estar en perspectiva de resurrección. Ella sabe que tiene que resucitar. Ella es mujer de pascua.
Por eso ella es madre de la Iglesia, que también debe ponerse en discipulado, que se solidariza con los más pequeños y lucha contra las injusticias. Es auxiliadora de toda la iglesia a quien ayuda a creer más en la vida que en la muerte, a proclamar que el fracaso, las injusticias, la opresión y la muerte no tienen la última palabra.
Esta es María de Nazaret, madre de Jesús y madre nuestra.
Descendió a los infiernos
Esta expresión, que se inspira en la predicación pascual de los discípulos –Hechos 2, 22-24– que se profesa en el credo cristiano, y se proclama solemnemente en el canto de proclamación del resucitado de la liturgia de la noche, no es muy atrayente a primera vista para ser desarrollado aquí. Pero tiene una gran verdad que deberíamos profundizar en este sábado de silencio y que está en continuidad con la reflexión sobre la cruz del día viernes. En contra de la secuencia que pensamos de ordinario, que Jesús es crucificado y enterrado y permanece durante tres días en el sepulcro (Tierra) y resucita para permanecer 40 días en la tierra hasta la ascensión al cielo; en contra de esta secuencia, la tradición más antigua sostiene que Jesús es crucificado y sepultado (Tierra) y desciende a los infiernos durante tres días y de allí es exaltado a los cielos con su resurrección.
El Credo de los apóstoles dice textualmente: “Padeció bajo el poder de Poncio Pilato. Fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos. Al tercer día resucitó de entre los muertos”. (Hechos 2, 22-24).
Sin el descenso de Jesús a los infiernos, al subsuelo de la historia humana, no existe redención cristiana, no se puede hablar de muerte verdadera, ni de auténtica pascua; si Jesús no ha muerto de verdad y si la resurrección no es una victoria sobre esa muerte total, no es verdadera resurrección. Jesús murió y no de muerte natural, sino asesinado. Esta expresión asevera, antes que nada, que Jesús murió de verdad y fue al lugar de los muertos, al Sheol, según la fe bíblica, y desde allí resurge victorioso.
Jesús había tomado su cruz y sus enemigos le entierran en el infierno de la violencia suprema. Pero de ahí brota la esperanza de la vida porque Jesús asume de verdad el misterio de la muerte, todos los sufrimientos humanos.
¿Qué entendemos por infierno? Conforme a la visión tradicional del judaísmo y de la iglesia antigua, este infierno (sheol, hades, seno de Abrahán) es el destino de muerte de todos los humanos. Es ahí que Judas quería encontrar a Jesús, por eso se autoelimina: intentar encontrar al amigo traicionado en el sheol. Este es el otro sentido de la palabra infierno: es el abismo de la destrucción donde los humanos acabábamos. Este infierno es la muerte total, la muerte verdadera en la lejanía de Dios, la muerte ontológica y teológica.
El infierno es la muerte misma como destrucción: eso es el infierno. Pues bien, el anuncio cristiano afirma que Jesús “ha descendido” al lugar o estado de ese infierno, para liberar a los humanos de la muerte, ofreciéndoles su resurrección. Es ahí donde Cristo se hace solidario con lo humano. Jesús con su muerte se hizo solidario de los muertos y les anuncia la victoria del amor sobre la muerte.
El otro sentido de infierno es la de condena irremediable de aquellos que voluntariamente rechazan el don de Cristo, es decir, vivir la vida en la entrega para dar vida. Y así quedan en un estado de oscuridad y muerte por siempre. Jesús no ha venido a condenar a nadie; Jesús solo ofrece salvación porque ha muerto para liberar a los humanos de su infierno. Por eso solamente si algunos rechazan su amor y perdón para siempre puede hablarse de un mal definitivo: de infierno. Hay una expresión que dice que nadie nunca dijo, ni un teólogo o santo, que en el infierno haya alguien; sí se dijo que en el paraíso están ya algunos…
La Iglesia predica este Jesús, este Cristo solidario con lo humano, al servicio de la promoción de la vida. Al hablar de la resurrección de los infiernos se está afirmando la victoria sobre la muerte verdadera en su misma guarida y no solo sobre su muerte, es decir, Cristo vence a la muerte para dar vida a todos y no solo a su muerte personal. Y en su liturgia de esta noche la Iglesia explota en alegría, con sus cantos y gestos, para celebrar la vida, la Resurrección, la derrota del poder infernal y la victoria del amor más fuerte que la muerte.
