Cuando llegamos a su casa, ubicada en el barrio céntrico Las Mercedes, Margarita, de 76 años, tuvo que tocarle la puerta de su cuarto a su padre para que abra y salga a posar para la foto.
Verde olivo
El hombre entró a arreglarse, y salió vistiendo su uniforme verde olivo y su visera de soldado.
Apenas salió de la pieza la cerró con llave, acto que lo define como una persona que aún quiere manejarse solo a pesar de su avanzada edad, ya que ni su vista ni audición le responden en un 100 por ciento.
Sus hijos le decían que no era necesario cerrar, pero él insistió.
Gran festejo familiar
El cumpleaños se festejó con asado, pollo, bebidas y una gigantesca torta al mediodía, que compartieron sus dos hijos, 12 nietos, 30 bisnietos y 7 tataranietos.
Según comentaron sus familiares, Ladislao prefiere las cosas dulces a las saladas; por ejemplo, le encantan el budín de pan y el jugo de durazno con leche.
El primer nieto
Alfirio Bordón, de 53 años, su primer nieto, señaló que vive con su abuelo desde hace 52 años y tres meses. “Cuando murió mi tío Segundo y nací yo, me trajo a vivir con él, buscando reemplazar la ausencia de su hijo”, comentó.
Dijo que desde chico siempre su abuelo le contó sobre la Guerra del Chaco, de la que sabe tomó parte en Lomas Valentinas.
Lomas Valentinas
“Mi abuelo me relató que fueron en tren hasta Puerto Casado, y de ahí en siete vagones que se fueron desacoplando a la deriva, hasta llegar a Lomas Valentinas, donde estuvieron un año”, subrayó. Luego fueron de refuerzo a Boquerón, porque los bolivianos eran demasiados. Ahí fue que recibió dos impactos de bala, una le traspasó la pierna izquierda y otra que no pudo ser retirada se alojó en la ingle, por lo que en 1934 tuvo que regresar de la zona de batalla.
Aparte de Margarita, otro hijo del veterano es Alfirio, de 79 años.
La hija de Ladislao señaló que su padre tiene otro hijo no reconocido, Valentín Godoy, de 72 años, por lo que los descendientes suman cada vez más.
