El 29 de setiembre de 1942, la fiesta patronal de San Miguel Arcángel se celebró en la capillita de madera del lugar, mientras se levantaba el actual templo. El padre Ernesto Agostinetti era quien atendía la parroquia y ejercía su ministerio pastoral llegando a caballo desde la Iglesia de San Roque, donde dirigía una escuela para canillitas. Para ello debía atravesar zanjas y arenales.
“Por esa época ya era considerado un barrio chuchi con hermosos chalets, y más allá de sus límites ya terminaba Asunción. En una de las esquinas de Mcal. López y Gral. Santos había un ranchito con un gran baldío que hacía de canchita y era donde los soldados del Escolta jugaban sus partidos”, recuerda el Dr. Vicente Bataglia, quien frecuentaba la zona.
Uno de los grandes atractivos de Ciudad Nueva era el Cine-Teatro España, en la Avda. Eusebio Ayala. Allí iban los habitués de matinées los domingos a la siesta y las películas eran en series que seguían cada ocho días.
No lejos estaba también el Cine Terraza Pettirossi, en Dos Bocas, que se especializaba en películas mexicanas. Allí los asuncenos iban a ver las películas de Cantinflas por las noches en pantalla a cielo abierto.
Otro de los símbolos es el Club de Básquetbol Ciudad Nueva, que entonces estaba en 25 de Mayo esq. Santa Fe, hoy Irrazábal. Desde aquí grandes figuras del baloncesto contagiaron con el fervor del básquetbol a toda la ciudadanía asuncena, especialmente tras el Campeonato Sudamericano de Cúcuta (Colombia) el 31 de agosto de 1955. ¡Todo un orgullo nacional!
El templo y su rica historia
Don Toribio Vargas, poseedor de muchas tierras en la zona de Dos Bocas, prácticamente “donó” a la curia metropolitana el predio donde hoy está asentada la iglesia de San Miguel Arcángel en 20.000 pesos (G. 200).
En 1939 el cura párroco de San José, padre Bellacque, con autorización del arzobispo Mons. Juan Sinforiano Bogarín, bendijo la piedra fundamental para edificar la iglesia en honor a San Miguel Arcángel, pero al poco tiempo fue robada.
El 15 de agosto de 1942 el terreno fue cedido por la curia a la Obra de Don Guanella, siendo primer párroco el padre Ernesto Agostinetti, para que se haga cargo de la Congregación de los Siervos de la Caridad, y comenzó la construcción.
La obra fue dirigida por el Ing. Pastor Gómez, quien prestó su colaboración gratuita como devoto del Arcángel. Al comenzar se disponía tan solo de 300 guaraníes y 10.000 ladrillos, pero el templo avanzó y se completó sin problemas al año siguiente.
