Una gran fotografía ploteada de la selección albirroja da la bienvenida a los visitantes del Museo de la Asociación Paraguaya de Fútbol. Montado en un enorme salón, el acervo consiste en trofeos ganados por los seleccionados nacionales de mayores y menores, fotos ampliadas de jugadas memorables, cuadros estadísticos de participación en Mundiales, pelotas y piezas relacionadas a la práctica del deporte rey.
Una vitrina que exhibe la imagen de Arsenio Erico, el máximo de los jugadores paraguayos, se tiene a la vista la Copa Francisco Berestain, de artística factura, que se obtuvo tras el encuentro que disputó el equipo de la Liga Paraguaya de Football y la Liga Rosarina de Football, en 1931; el plato que se trajo de Cochabamba, luego de disputar la Copa Paz del Chaco, con Bolivia, en 1993 y la copa conmemorativa de la Comisión Pro Fusil Paraguayo, de 1930.
Bajo vidrio se exhiben los recordatorios de la presencia albirroja en los mundiales de Francia 98, Corea-Japón 2002 y Alemania 2006, que son réplicas de la Copa del Mundo. En el mismo espacio se aprecian boletas de entrada para juegos contra Argentina, Ecuador y Venezuela, por las eliminatorias sudamericanas y un ticket del inolvidable partido contra Bulgaria en Francia 98.
La pelota, símbolo del deporte más popular del planeta, forma parte del montaje museístico, así como importantes trofeos y coloridas reproducciones fotográficas. Las pocas antigüedades exhibidas se cuenta con una camiseta de algodón, con rayas rojas y blancas, una pelota de cuero cosido con cordones y una taquilla de jugador. Al lado, una fotografía donada por Samuel Aguilar, arquero del plantel nacional que compitió en el Mundial Suecia 1958.
Entre los objetos, hay un par de antiguas esculturas grecorromanas que llaman la atención por la calidad de su factura artística.
Con la foto de Aldo Florentín y Julio César Romero sosteniendo la Copa América 1979 que ganó la Albirroja, se recuerda ese logro festejado por toda la afición deportiva del país. Ahí hay un trofeo del Vicecampeón del XXI Campeonato Sudamericano de Fútbol, que se realizó en La Paz, Bolivia, en 1963. Aparece, además, el premio del Campeonato Sudamericano Juvenil de 1979.
El recordatorio de Sudáfrica 2010 está en una vitrina rodeado de pelotas Jabulani, firmadas por algunos de los atletas que conformaron el equipo que estuvo en el Mundial.
Un apartado especial, el Salón Arsenio Erico está dedicado a honrar la memoria del más grande de todos los futbolistas nacionales. Contiene una galería de tapas de la revista El Gráfico encuadradas, fotografías memorables y textos elogiosos a su talento de goleador.
En un rincón especial descansa su féretro, cubierto por las banderas de Paraguay, Argentina y de la Asociación Paraguaya de Fútbol, al igual que una camiseta de color rojo del plantel principal del Club Independiente de Avellaneda.
Con honores y cálido recibimiento, sus restos mortales fueron repatriados de Buenos Aires, el 26 de febrero de 2010.
Los argentinos figuran entre los visitantes
El Museo de la Asociación Paraguaya de Fútbol se ubica sobre la calle Mayor Martínez casi Antonio Ruiz de Arellano, bajo las graderías del Estadio Defensores del Chaco, en Asunción. Recibe la visita del público de lunes a viernes, de 8:30 a 12:00 y de 14:00 a 16:00, con acceso gratuito.
Su director, el licenciado Aparicio Roldán Espinoza, cuenta que son grupos de estudiantes, integrantes de escuelas de fútbol y, principalmente, argentinos atraídos por la figura de Arsenio Erico, los visitantes frecuentes.
Goleador de Independiente de Avellaneda
Arsenio Erico nació en Asunción el 30 de marzo de 1915. En 1930, a los 15 años, debutó en el plantel de primera del Club Nacional. En 1934, estando en la Guerra del Chaco, fue convocado por el equipo la Cruz Roja Paraguaya para una gira por Argentina y Uruguay a fin de recaudar fondos para la institución. Fue visto por los dirigentes rioplatenses y contratado por Independiente de Avellaneda, donde fue goleador entre 1937 y 1939. La prensa argentina le apodó “El saltarín rojo”. Murió en Buenos Aires, el 23 de julio de 1977.
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Fotos: ABC/Arsenio Acuña
