Los maká, en campaña contra el hambre

Este artículo tiene 10 años de antigüedad

ASUNCIÓN (EFE). Los indígenas maká de la comunidad de Qemkuket, próxima a Asunción, protagonizan a través de spots publicitarios una campaña por la erradicación del hambre en el Paraguay, que afecta a 11% de la población del país, que cuenta con un total de 6,7 millones de habitantes.

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En los anuncios, los maká de Qemkuket explican en su lengua nativa que se asentaron en esta zona cercana a Asunción y a orillas del río Paraguay hacia el año 1985, y repasan en las imágenes sus danzas tradicionales y los productos de artesanía que elaboran.

Los videos también muestran una comida compartida organizada en Qemkuket días antes de la Navidad, elaborada con alimentos donados por el Banco de Alimentos y con el apoyo de una empresa multinacional de productos alimentarios.

En la ocasión, el Banco de Alimentos también repartió kits de productos alimenticios para ayudar a las familias maká a celebrar mejor las fiestas de fin de año.

Promoción

La campaña busca así impulsar las donaciones de productos al Banco de Alimentos e incentivar a más personas para que se conviertan en voluntarias y colaboren con la organización.

El objetivo final de la iniciativa es erradicar el hambre en Paraguay, especialmente la que afecta a niños y adolescentes, con la meta de que “en 2016 ningún niño vaya a la cama con hambre”.

Un 11% de la población de Paraguay padece hambre, según los datos de 2014 de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) .

Según esta fuente, Paraguay redujo el porcentaje de personas afectadas por el hambre en un 44% desde 1990, sin alcanzar la meta del 50% fijada por la ONU en los Objetivos del Milenio hasta 2015.

Los maká son uno de los 20 pueblos indígenas de Paraguay, donde aproximadamente el 2% de la población se reconoce como perteneciente a un pueblo originario, y un 75% de estos nativos vive en situación de extrema pobreza.

La mayoría de las comunidades indígenas del Paraguay sufre de falta de tierras para subsistir, acceso a electricidad, agua potable, caminos, educación y salud pública, según los informes gubernamentales y de las ONG especializadas.