El doctor Félix Ayala, viceministro de Salud Pública, explicó que para la colocación de un piercing y para tatuar la piel se deben tomar recaudos, ya que se trata de procedimientos invasivos.
Esto teniendo en cuenta que si no se toman los recaudos correspondientes, por estas vías se puede incluso adquirir virus como el VIH y hepatitis B. Por ello, las personas tatuadas o con piercing no son tenidas en cuenta como donantes de sangre.
“Para los tatuajes se emplean agujas que penetran la piel y con el piercing se produce un procedimiento similar, ya que para introducir los aretes la piel sufre una perforación, y es allí donde pueden ingresar bacterias para luego desembocar en infecciones”, señaló.
Por esta razón, la autoridad sanitaria recomienda esterilizar los aros que se van a colocar en el cuerpo, y las agujas a ser utilizadas para los tatuajes, el uso de agujas descartables y guantes estériles y descartables. También aconseja someter a un proceso de esterilización previa el área de la piel a ser trabajada.
Legislación
Un real interés del Estado por evitar el contagio de enfermedades en estas prácticas se podría demostrar con un control de los locales, la capacitación de los tatuadores y la información a los interesados en tatuarse o perforarse.
Esto, teniendo en cuenta que solo en el vecino país, Argentina, existe una legislación que regula la práctica.
Arturo Sosa, de Origen Tattoos, ubicado en Formosa, comentó que existe una serie de requisitos para estar habilitado para realizar tatuajes, los tatuadores deben recibir capacitación obligatoria, caso contrario el local será clausurado.
Aclaró que los controles de los locales están a cargo de cada provincia y que es mucho más estricto en la capital, Buenos Aires.
“El tatuaje es un arte (body art), existe una cultura y ser tatuador es una profesión”, explicó. Agregó que para tener la habilitación de tatuador hay que realizar el curso de capacitación con médicos, como una profesión de salud.
En nuestro país no hay una legislación que controle esta actividad. Existe una Asociación de Tatuadores, pero el registro no es obligatorio y el Estado no controla. Es preocupante, teniendo en cuenta los riesgos y el auge de esta moda en los jóvenes.
