Las elecciones municipales coinciden en nuestro país con la mitad del mandato del presidente. A falta de renovación parcial de las cámaras del Congreso que tienen algunos países, estos comicios se constituyen en un "termómetro" para medir el buen humor o malhumor social respecto a la gestión de sus autoridades. También suele ser un banco de pruebas para proyectos políticos futuros o un laboratorio de ensayos para experimento de algunos "líderes".
No hay más que recordar cuando en el 2006 el entonces presidente Duarte Frutos, en la cúspide de su poder, lanzó a la arena política a la entonces conductora de TV Evangelina Troche de Gallegos para candidata de Asunción. Y le salió bien. Lo cual posiblemente lo convenció (por la imposibilidad de su reelección) de lanzar en el 2008 a otra candidata "suya", su ministra de Educación Blanca Ovelar, contra viento y marea y pese al disgusto de sus mismos leales. Y le salió mal. Y por ahí anda el ex presidente, a la vera del camino político.
La dificultad que habrá para medir o interpretar los resultados de las próximas municipales y definir si deben tomarse a favor o en contra de la gestión de Lugo estriba en que, a esta altura, uno no sabe bien quién es quién. Tampoco se puede decir a priori quiénes le convienen al Ejecutivo que ganen (ni Lugo debe estar seguro).
Las internas en los partidos tradicionales, previstas para julio, serán un partido aparte y definirán cuestiones fundamentales. En el PLRA, se verá si gana la línea "luguista" o "antiluguista" y posiblemente asistiremos al surgimiento de un nuevo liderazgo "fuerte" en ese partido. Para la ANR, sus internas también deberán definir a un líder que comience a poner algo de orden en ese despelote que es actualmente el añejo partido de Bernardino Caballero.
Como banco de pruebas, es interesante lo que vaya a ocurrir en Asunción. Se verá quiénes son los partidos que tienen la capacidad de concertar. El Partido Patria Querida apostará a todo o nada para seguir con posibilidades de influencia dentro del espectro político paraguayo.
El Partido Colorado enfrenta el primer desafío político serio para demostrar y demostrarse que está de pie para intentar volver al Ejecutivo en las próximas elecciones.
El PLRA tiene la gran oportunidad de mostrar que puede aspirar seriamente a ganar el poder por sí mismo en el 2013 y ocupar las intendencias que antes supuestamente perdían por la ayuda que recibían los colorados del Estado.
Unace tiene casi la última ocasión de mostrar que es algo más que un partido personalista y que puede conquistar alguna intendencia, por pequeña que sea. Los partidos de izquierda ponen en juego su capacidad de unirse y ganar, aunque sea en alianza, alguna intendencia y demostrar un crecimiento, aunque sea mínimo.
Muchas cosas se irán definiendo o al menos perfilando para el futuro mapa político del país y lo que pase en los próximos meses también será fundamental para los resultados de un noviembre que todavía parece muy lejano.