El papa Francisco en Paraguay

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La visita apostólica del papa Francisco al Paraguay los días 10, 11 y 12 de julio fue sin duda el mayor acontecimiento del año que fenece. El sucesor de Pedro vino, cautivó y afianzó en la fe a miles de católicos. Sus mensajes y llamados a “armar líos” son hoy los desafíos a emprender para alcanzar la “tierra sin mal”.

El papa Francisco dejó un mensaje de paz y esperanza durante su visita al Paraguay. Fueron tres días de momentos emotivos y de fe de un país, donde el Pontífice encontró el afecto y el cariño de un pueblo vivamente católico.

Su presencia abrió la esperanza y expectativas sociales y políticas para varios sectores de paraguayos, muchos de ellos excluidos de las políticas gubernamentales.

Para los organizadores, la visita apostólica resultó un éxito e hizo recuperar la autoestima y la capacidad de aunar esfuerzos para los grandes acontecimientos. Los jóvenes, por ejemplo, se alistaron como servidores y prestaron un gran apoyo al éxito de los eventos programados. También estuvieron las instituciones públicas y la sociedad civil que aportaron y solventaron para presencia del Santo Padre. Las alegorías, así como la animación musical que estuvieron a cargo de grupos de teatro y coros también dieron realce a los actos preparados.

Francisco fue el segundo sucesor de Pedro que pisó estas tierras. En mayo de 1988 hizo lo mismo el hoy San Juan Pablo II.

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Pero qué privilegio para el Paraguay, porque habiendo tantas naciones, fue elegido para una visita apostólica del primer Papa latinoamericano.

Aún perdura en la retina de muchos aquel viernes 10 de julio, cerca de las 15:00, cuando el avión de Alitalia traía por estos lares al Papa. A partir de ese momento, desarrolló una apretada agenda que incluyó la visita protocolar al presidente Cartes. Al día siguiente, sábado 11, visitó el Hospital de Niños Acosta Ñu, celebró misa en Caacupé, se reunió con los sectores sociales y los religiosos. El domingo 12 de julio a primeras horas estuvo en el Bañado Norte, luego ofició una multitudinaria misa en Ñu Guasu y finalmente se despidió en la Costanera, donde se reunió con miles de jóvenes.

La visita de Francisco ya es hoy historia y queda a cargo de cada paraguayo partícipe de su presencia hacer historia viviendo intensamente sus mensajes.

El admirado retablo de Koki

Sin duda, el retablo de Ñu Guasu, la obra de arte del plástico Koki Ruiz, fue otra de las grandes atracciones de la visita del papa Francisco a nuestro país.

“El retablo de Paraguay fue maravilloso y ayudó a ver la continuidad con la experiencia histórica de las misiones (jesuíticas), de las cuales el Papa habló”, afirmó el vocero de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, al término de la misa que ofició Francisco en Ñu Guasu, aquel domingo 12 de julio.

La obra preparada por Koki tuvo una base de 40 metros por unos 20 metros de alto y fue adornado con productos agrícolas. Se utilizaron 32.000 espigas de maíz, 200.000 cocos y 1.000 calabazas. Las demás semillas son muy variables porque con el tiempo se tuvieron que hacer retoques. El artista reflejó en su obra el simbolismo que dignifica al hombre del campo. Fue preparada por 22 personas, entre artistas, herreros, carpinteros y electricistas. El retablo resaltó la cultura guaraní, porque los aborígenes valoraron mucho la tierra, el medioambiente y los alimentos que ofrece la madre naturaleza.

Koki Ruiz hizo posible incluso que todos los interesados participen en la obra y dejen sus testimonios y deseos y la gente acudió a su llamado. Hoy parte de ese retablo, especialmente los bloques con las imágenes de San Francisco de Asís y San Ignacio de Loyola aún se pueden apreciar en la iglesia de La Encarnación.