En agosto del 2009 el mecánico Miguel Ángel Carballo Gómez se convirtió en dueño de un pequeño y lujoso shopping enclavado en Manorá, cercanías de Carmelitas, sobre la avenida España. La compra fue un misterio porque lo hizo con el salario mensual que ganaba por trabajar en los Talleres de la Municipalidad de Asunción: unos G. 5.000.000.
Según los documentos, Carballo pagó al contado 1.900.000.000 de guaraníes (unos 380.000 dólares al cambio de la época, que fluctuaba en alrededor de G. 5.000). Lo que ahora sabemos es que el edificio en ese momento habría estado valuado entre USS 2.500.000 a US$ 3.000.000. Él pagó US$ 380.000.
A precio de ganga
Carballo, como accionista y presidente de la empresa ROCKET SA, compró Vía Bella por G. 1.900 millones al contado (unos 380.000 dólares al cambio de la época). Esto es por lo menos lo que hicieron constar.
Esto significaría que Carballo –además de hacer buenos trabajos de mecánica automotriz y chapería– es buen negociante. Habría conseguido pagar alrededor del 10% del valor real del inmueble según tasas del mercado en ese momento.
Comercio de lujo
El Paseo Vía Bella está ubicado en una elegante y estratégica área comercial de Asunción. Según documentos de la Municipalidad, está clasificado como “comercio de lujo”.
Las dimensiones son importantes: está edificado sobre 1.200 metros cuadrados y tiene una superficie construida de 3.048 metros cuadrados. Solamente el terreno tuvo que costar alrededor de US$ 420.000 y la edificación alrededor de US$ 1.981.200. Esto da un total de más de 2.400.000 dólares.
La escribana Úrsula Bareiro dio fe pública del acto de compraventa de Vía Bella. La misma profesional que antes había dado fe pública de la creación de la empresa ROCKET SA en el 2008 (con los accionistas Miguel Ángel Carballo y Lourdes Cuéllar) también dio fe pública de la transacción por la cual Miguel Ángel Carballo firmó documentos y compró el shopping Vía Bella. Bareiro es también la misma profesional en cuya escribanía se firmó el contrato de préstamo de casi 1.500 millones de guaraníes que Carballo hizo a una persona del ámbito político.
En el contrato de transferencia se hizo constar que la compra fue al contado, que antes de la firma ya se entregó dinero a los vendedores y que no había nada que reclamar. Firmaron un matrimonio (los vendedores) y Miguel Ángel Carballo Gómez, el entonces modesto empleado de Talleres de la Municipalidad de Asunción.
A los efectos del Registro Público, la propiedad está en el distrito de Santísima Trinidad, tiene el número de finca 5.724 y la cuenta corriente catastral número 15-735.09.
Un año después de esta operación se iniciaron los misteriosos viajes al extranjero de Carballo junto con Víctor Bogado. Y cuatro años después de esta operación el mecánico Miguel Carballo fue contratado por el entonces presidente de la Cámara de Diputados, Víctor Bogado, como asesor. Su salario hoy día trepa a unos G. 12 millones. Durante dos años estuvo cobrando doble salario: en la Municipalidad y en Diputados.
Cuando se le preguntó a Víctor Bogado su relación con Carballo, el senador intentó desmarcarse diciendo que es su amigo político. Mientras, Carballo dijo que son amigos desde hace 20 años. Y deben serlo a juzgar por sus viajes juntos.
Retiraron demanda
La millonaria demanda por un préstamo otorgado por el mecánico Miguel Ángel Carballo Gómez a una persona del ámbito político fue retirada. Efecto de las publicaciones o de la exposición pública, nuestro diario pudo enterarse que la acción judicial fue retirada casi al finalizar la semana.
El abogado chileno Francisco Segura Riveiro demandó y consiguió que una jueza embargara el salario del deudor por valor de G. 2.200.000.000 más otros G. 220.000.000 para “gastos de justicia”. La demanda provino como consecuencia de un préstamo que dio el mecánico Miguel Ángel Carballo en el 2014 cuando prestó 300.000 dólares en efectivo (casi casi el precio del shopping que compró).
Tras más de dos años de no haberse pagado la totalidad de la cuenta, Miguel Ángel Carballo pidió al abogado Francisco Segura que demande ante la justicia su cobro, por lo cual él presentó el cheque para forzar su pago.
Lo llamativo del caso es que los índices del préstamo son usurarios, no permitidos por nuestro sistema legal financiero. Cobraban 2,8% en dólares de intereses más 2,8% de tasa moratoria más 0,50 de tasa punitiva.
Otro de los misterios es que cuando preguntamos al mecánico Carballo si conocía a Segura, dijo que no. Segura dijo que son muy amigos.
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