Perdieron objetos, pero hallaron fe

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La Biblia dice que Dios envió a su hijo, Jesús, para buscar y salvar a los perdidos. Pues el bálsamo de esperanzas renovadas, que llegó con el papa Francisco, hizo que miles de paraguayos se reencontraran con su fe; para algunos quizás perdida, para otros quizás dormida.

El encuentro con el Papa en Ñu Guasu fue la máxima expresión de la fe y el catolicismo de los paraguayos, y de los miles de visitantes extranjeros. A los devotos no les importó sumergirse en el lodazal o haber perdido sus zapatos, retornando a casa descalzos, porque se regocijaron cuando encontraron lo que realmente estaban buscando, a Jesús en sus corazones. El Papa, con la providencia de Dios, hizo milagros: días bellos, emotivos de unión, solidaridad y fe.