El encuentro con el Papa en Ñu Guasu fue la máxima expresión de la fe y el catolicismo de los paraguayos, y de los miles de visitantes extranjeros. A los devotos no les importó sumergirse en el lodazal o haber perdido sus zapatos, retornando a casa descalzos, porque se regocijaron cuando encontraron lo que realmente estaban buscando, a Jesús en sus corazones. El Papa, con la providencia de Dios, hizo milagros: días bellos, emotivos de unión, solidaridad y fe.
12 de julio de 2015 a la - 22:07
Perdieron objetos, pero hallaron fe
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