Una vez más las torrenciales lluvias desnudaron las deficiencias del desagüe pluvial de Asunción y ciudades vecinas. El diluvio, esta vez, no solo afectó el tránsito automotor, sino también ocasionó inundaciones en varios barrios de capital, Luque, Mariano Roque Alonso y Lambaré. En esta última localidad hubo un muerto por electrocución. Se trata de Luis Enrique Duarte, de 22 años, que según la Comisaría 4ª falleció al pisar un cable en las proximidades del arroyo que pasa al costado de edificio municipal.
La lluvia que aplacó los días de intenso calor se abatió sobre estas localidades desde la noche del martes y alcanzó su mayor intensidad en la madrugada y mañana del miércoles.
Según el reporte de la Dirección General de Meteorología, en Asunción y sus alrededores cayeron 222 milímetros, un récord histórico, muy superior a los 191 mm que cayeron el 22 de diciembre de 1997. Las aguas caídas de ayer hicieron colapsar las principales calles y avenidas e inundar barrios bajos y vip, como la zona de autopista y Santa Teresa, donde se formó un verdadero lago que entorpecía el acceso y salida del centro.
Luque, en las proximidades del aeropuerto internacional, fue una de las ciudades más castigadas por el agua. El arroyo Itay desbordó e inundó todo lo que se encontraba en sus márgenes. El Parque Ñu Guasu, por ejemplo, quedó prácticamente bajo agua. Su administrador, el arquitecto Carlos Rahí, dijo que nunca vio semejante inundación. Más de 30 hectáreas del área de recreación quedaron anegadas, lo que llevó a clausurar el lugar, que sería rehabilitado recién mañana. Sus oficinas y camineros están bajo agua y llenos de basura.
Según el personal, esta inusitada inundación ocurrió por la colmatación y modificación del cauce del Itay, por los trabajos que se realizan en la construcción de la autopista Ñu Guasu.
A pocos metros de este lugar, sobre la autopista Silvio Pettirossi, en frente mismo al hotel Bourbon, hubo un gran hundimiento sobre uno de los carriles que conducen al aeropuerto. El pozo, de un metro de profundidad y cinco metros de diámetro, que se formó sobre los tubos de desagüe instalados por la constructora de la avenida Ñu Guasu, aparentemente por filtraciones, “se tragó” un automóvil que se dirigía hacia la terminal aérea. Su conductor, Javier (no quiso dar su apellido), indicó que aproximadamente a las 5:00 de la mañana iba por la zona, y en medio del asfaltado había un tambor, desvió al costado derecho y su auto cayó violentamente en el pozo, que de a poco se cargaba del agua.
Iba acompañado de una señorita, que por el impacto de la caída golpeó el rostro contra el panel de control. Su auto fue rescatado luego de un arduo trabajo, con serias averías en los paragolpes delantero y trasero.
Detrás del aeropuerto, en el barrio Gabrielito, el arroyo Itay parecía un torrentoso río. Echó murallas e inundó casas.
Cristina Monges, una de las afectadas, culpó directamente a la construcción de la avenida Ñu Guasu del drama que deben soportar con cada lluvia. “Nunca tuvimos este problema. Esa avenida se está construyendo mal y nos afecta”, indicó impotente al ver su despensa bajo agua. Sus electrodomésticos, mercaderías y muebles, según la misma, se perderán.
En Asunción hubo caos en el tránsito por los raudales, sobre todo en las avenidas Eusebio Ayala, Fernando de la Mora, Artigas y Mcal. López. Ni la Policía Municipal de Tránsito apareció para ordenar el tráfico. Lo cierto es que, una vez más, Asunción fue inundada y urge modernizarla para que pueda atraer más inversiones.
