Preso en el Palacio

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El viernes 16 a mediodía Horacio Cartes hizo ver a los pocos tercos que aún dudaban que él es el poder real en nuestro Paraguay, en un almuerzo en su casa con las dos bancadas coloradas en la Cámara de Diputados donde Colorado Añetete fue a rendirle pleitesía y a rendirle todas las banderas que le daban justificación histórica y política.

No sé quién asesora al presidente Mario Abdo Benítez (Marito), pero quien sea no entiende nada acerca de la mecánica del poder, que funciona igual en todo el mundo y en todas las épocas.

Colorado Añetete existía, en el imaginario popular, como el rescate de la Asociación Nacional Republicana (ANR, Partido Colorado) del secuestro al que la tenía sometida el grupo Cartes. Esa era su razón de ser, allí estaba su misión histórica, esa fue la razón por la que nació y creció.

El viernes, los diputados de Añetete fueron a la casa de Cartes a arriar sus banderas y a dejar en claro para todo el pueblo paraguayo que fracasaron, que se rindieron y que vuelven, arrepentidos, a ponerse a los pies y a la disposición del patrón.

Al hacerlo, su líder, Marito, perdió toda credibilidad, perdió la base de sustentación social que tenía y le situó, también a él, en manos de Cartes. Las razones por las que Marito se convirtió en presidente desaparecieron, su función histórica desapareció y está totalmente a merced del triunfador, de quien es un mero preso que será usado mientras sea útil para luego ser desechado sin pena ni gloria.

El aparato de propaganda del cartismo pretende que el pueblo paraguayo crea que Horacio mantiene a Marito en la presidencia por el bien del Paraguay, pero no puede explicar cómo puede ser bueno para el Paraguay mantener a un presidente y a un vicepresidente involucrados de lleno en perjudicar el interés nacional paraguayo en Itaipú. No logro ver, y creo que nadie lo hace, cómo puede ser bueno para nuestra República dejar a cargo de las negociaciones con Brasil a los responsables de complacer casi todas las demandas brasileñas en la cuestión energética.

Me parece mucho más plausible, mucho más creíble, que Cartes salvó y apresó a Marito para mantener la protección de su negocio de cigarrillos y su impunidad, pues la detención de Darío Messer y el “Operativo Miope” deja en claro que el negocio del cigarrillo no puede realizarse sin una red protegida de lavado de dinero en Paraguay.

Marito cubre a Cartes y Cartes mantiene a Marito, aunque así quede asegurado el triunfo de Brasil en las negociaciones energéticas. Creo que nadie mínimamente serio podría sostener que eso es por el bien del Paraguay.

Y eso, que es enormemente grave, no es todo. Los próximos meses verán al Partido Colorado unido de nuevo bajo Cartes, destruir el presupuesto para tratar de resistir electoralmente con dinero público la repulsa del pueblo paraguayo.

evp@abc.com.py