Ciencias y espíritu

El lunes pasado publiqué en esta misma columna el artículo “Materia y Espíritu”, celebrando el centenario de un ensayo científico de impacto mundial, titulado “La potencia espiritual de la materia”, escrito por el científico reconocido como tal en todo el mundo llamado Pierre Teilhard de Chardin.

Un lector escribió su breve comentario en la edición digital de ABC Color, en el que cuestiona la competencia científica de Pierre Teilhard de Chardin, comparándolo con el famoso y fecundo escritor brasileño Coehlo, autor de muchos y exitosos libros de autoayuda.

Negarle a Teilhard de Chardin su extraordinaria relevancia científica solo puede hacerlo quien desconozca su gigantesca producción científica, de cuyas investigaciones y conclusiones nos han quedado como testimonio escrito 75 libros científicos, el último y póstumo ha podido por fin ser publicado también en castellano en 2017 por la editorial Trotta, con el título “La vida cósmica”.

El mismo lector cuestiona también que existan “ciencias del espíritu” y pide que se den pruebas de que existen y se le muestren los logros. Dentro de mis limitaciones personales y de la limitación de espacio de esta columna que no puede pasar de 700 palabras, dada la importancia del tema y el respeto que merece todo lector que pide diálogo, voy a intentar responder su cuestionamiento, con esperanza de ayudarle a satisfacer su demanda.

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Para entendernos, quiero dejar claro que el espíritu no se identifica solamente con el espíritu como se entiende en religión. La mejor descripción del concepto la he encontrado en el libro “Psicosíntesis, ser transpersonal” de Roberto Assagioli.

Con este autor ya estoy citando una corriente psicológica muy importante que investiga con grandes científicos el espíritu humano. Entre los grandes investigadores pertenecientes a la corriente de la Psicología Transpersonal tenemos que recordar a Ken Wilber, quien nada menos que con Abrahan Maslow publicó el artículo clave “Más allá del ego”, cuyas ideas fundamentales desarrolló después en libros como “El espectro de la conciencia”, “Los tres ojos del conocimiento” y “El ojo del espíritu”. Junto a los citados investigadores de esta corriente se puede añadir una frondosa lista con nombres tan destacados como Sranislav Grod o Daniel Goleman, pero si el lector quiere más información puede encontrarla en internet.

La investigación sobre el espíritu ha interesado a grandes científicos en el campo de la Física, sobre todo de la Física de la energía y mucho más en la Física cuántica. Destaca Fritjof Capra con su voluminoso libro “El Tao de la Física”, pero si algún lector está interesado en lectura más fácil sobre la conexión entre física y espíritu, puede leer a Brad Hunter o al Dalai Lama.

La exploración científica del espíritu se ha extendido notablemente en el área de las ciencias sociales, lo cual parece lógico observando la influencia que tiene lo relacionado con el espíritu en todas las culturas, sobre todo cuando la visión del espíritu se traduce en opción religiosa. El mismo genio Albert Einstein reconocía la energía del espíritu y dijo: “La religión sin ciencia es ciega y la ciencia sin religión es coja también”. Hasta la economía como ciencia se ha interesado en investigar el poder del espíritu para el rendimiento económico en las empresas. Universidades indiscutiblemente estimadas por su alto nivel científico como Harvard, Stanford, Notre Dame, etc., han instalado en la investigación y las cátedras el impacto en la productividad y el rendimiento económico de la espiritualidad en las empresas. La revista Fortune ha publicado resultados de una investigación cuya conclusión es que las 50 empresas de mayor rendimiento incluyen el compromiso espiritual en los cuadros operativos de la empresa. Independientemente del valor de las conclusiones, el hecho es que en economía se investiga a máximo nivel científico el espíritu humano.

Las investigaciones de Richard Davudson, eminente neurólogo y psicólogo norteamericano, sacaron de dudas definitivamente al famoso Howard Gardner, creador de la teoría de las múltiples inteligencias, sobre la existencia de la inteligencia espiritual. Hoy no se duda de esta potencia del ser humano. Davidson ha tenido la generosidad de contarnos cómo investigó y cuál ha sido el resultado de su investigación (Ver “El perfil emocional de tu cerebro”).

Se acabó el espacio. Para más información consulte internet.

jmonterotirado@gmail.com

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