Singular aporte cultural

La Libroferia de Encarnación recuerda sus 15 años de cooperación con la cultura nacional. Por este motivo, en adhesión al Año Internacional de las Lenguas Indígenas, se escuchan voces nativas que iluminan el cumpleaños. Se rinde homenaje al poeta y escritor indígena, Brígido Bogado, y encuentra un amplio espacio la Academia de la Lengua Guaraní, algunos de cuyos miembros hacen conocer sus obras en el sitio exacto: entre libros y un público mayoritariamente joven que se habrá llenado de asombro –los que no están habituados– ante la belleza de un idioma que en sí mismo es poesía, canto, historia, leyenda. Un idioma, el guaraní, que vive en nosotros con el vigor de una identidad arraigada en el tiempo. Un idioma que pelea, que no se rinde, que renace con fuerza luego de cada intento por hacerlo callar. ¡Y han sido tantos y poderosos los intentos!

En “La lengua guarani en el Paraguay colonial”, Bartomeu Meliá dice: “Según el juicio de los misioneros, el guaraní es una lengua hermosa, elegante, misteriosa, llena de majestad y energía, noble y armoniosa”. También menciona estas palabras de Lozano acerca de nuestro idioma nativo: “Es diferente de las otras lenguas indias y, aun cuando su invención correspondió a gente ‘bárbara’ posee una elegancia tal que puede ser comparada con el griego por su disposición, por su arte, por la propiedad, abundancia y riqueza de vocabulario y de sus medios de expresión”.

También estuvo presente en la Libroferia la Academia Paraguaya de la Lengua Española. Por primera vez, desde su fundación en 1927, “salió de sus cuarteles” para hacerse oír en el interior del país y recibir a los nuevos académicos: Berta Cabrera, María Elda Fretes y Nadia Czeraniuk, “destacadas ciudadanas intelectuales –como dice el boletín de la Academia– que trabajan en su comunidad por la cultura y por la difusión y el respeto del idioma español”. Fue un gesto de reafirmación de que el español está hermanado con el guaraní en la singular tarea de expresar una sola identidad: la del paraguayo.

Como es habitual en cada edición, desde hace 15 años, se presentan nuevas producciones literarias que enriquecen nuestro acervo cultural. Estas ediciones, con soporte de papel, se enfrentan al avance incontenible de las digitales. Hay opiniones que nos devuelven la esperanza: el libro y el periódico no serán sustituidos por las nuevas tecnologías, a lo sumo, será una convivencia pacífica, inevitable y venturosa. Esta convivencia, en teoría, multiplicará los canales de la información y el conocimiento. En apariencia, habrá más ciudadanos instruidos, educados.

Anualmente la ciudad de Encarnación se transforma en el escenario de la cultura nacional. Escritores, editores, libreros, artistas, profesores, alumnos, etc., dialogan sobre la necesidad de que los libros ocupen un sitio de privilegio en el gusto ciudadano. Sin duda que en 15 años de actividad se habrán obtenido logros imperecederos, consecuencia propia de la lectura.

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Esta feria permite, también, como otras del interior, que mayoritariamente los jóvenes se acerquen a sus escritores y escritoras locales y de otras latitudes para el diálogo fecundo, el contacto personal, el encuentro que será recordado como una experiencia diferente.

Hoy ya no es posible concebir Encarnación sin su feria de libros; así como la feria no se puede concebir sin la presencia y el dinamismo de la doctora Nadia. Vayan mis saludos, admiración y gratitud a este emprendimiento que honra a la cultura nacional.

alcibiades@abc.com.py

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