Un poco más de poder

Hemos recordado en varias ocasiones que el desbloqueo mínimo aprobado por ley en nuestro país no es una solución mágica al problema de la calidad de la representación.

Es solo cuestión de ver la cantidad de intendentes impresentables que han llegado a través del voto directo de la gente, o presidentes y gobernadores de la misma condición, que fueron electos mediante el voto popular y con candidaturas directas.

Pero también creemos que el desbloqueo es necesario, porque le otorga un poco más de poder al ciudadano, en un sistema electoral que hasta la aprobación de esta reforma, candadeó las listas electorales, dándole un poder demasiado amplio a los caciques de los movimientos internos partidarios.

Un poco más de poder porque quienes votan podrían darle un voto preferencial al candidato que les guste dentro de una lista sábana, tanto en las internas como en las generales.

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Quienes cuestionan esta herramienta alegan que atenta contra el funcionamiento de los partidos políticos y la previsibilidad del comportamiento de los representantes de estos partidos.

Pero para más referencias solo basta observar las decisiones que se registran en el Congreso y lo oscilantes que pueden ser las conductas de quienes obtienen beneficios particulares con la conformación de bancadas que se presentan como independientes para poder negociar apoyos.

Este desbloqueo mínimo indudablemente hará que las campañas se personalicen. Ya los primeros de la lista no tendrán la garantía de que todo el equipo empujará en una dirección para que sean ellos los que prioritariamente obtengan el beneficio de los votos registrados por la lista sábana.

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El desbloqueo, al menos mínimo, los deja sin algunos anzuelos para seguir pescando a incautos, como el incluir dentro de la lista, pero en lugares muy alejados, a candidatos que ofrecen perfiles no cuestionables y que actúan como un atractivo durante la campaña.

Obviamente en esto no hay unanimidades. Entrevistamos en la 730AM al exsenador y politólogo Diego Abente quien cree que el actual sistema de desbloqueo no traerá mejoras en la calidad de la representación, que inclusive se deteriorará más según su pronóstico, ya que se multiplicarán financistas de dudoso origen que se jugarán por proyectos más personalistas y menos partidarios.

Aunque a este argumento le planteamos el contrapunto de la necesidad de un pleno control de la financiación electoral, incluyendo lógicamente a las internas de los partidos.

Abente propone más bien un voto castigo que un voto preferencial, para poder tachar de la lista a los impresentables.

Argumenta que con este sistema de voto preferencial casi no habrá cambios: “el sistema de partidos políticos no va a cambiar de manera significativa por una razón simple, porque la gente se va a querer meter en la lista que tiene votos. Por ejemplo, al colorado le conviene mucho más correr en la lista de su partido porque va a tener su voto más los votos que le puedan traer los otros” estima.

Siendo así las cosas, ¿por qué entonces varios de los caciques políticos se oponen a esta modificación del sistema de elección que en teoría reforzaría el poder del partido?

Una explicación que puede ensayarse es que en realidad lo que los molesta es que perderán peso e influencia interna en sus movimientos políticos al atomizarse las candidaturas haciendo que cada candidato juegue su propio partido para instalar su nombre como una opción ante el elector.

Que este sistema es criticable, seguro. Que le otorga algo más de poder al ciudadano a la hora de elegir, también.

Probemos. Nada es tan trágico e irreversible como para no ser mejorado luego a la luz del análisis de los resultados.

Lo otro es seguir en lo mismo de siempre.

guille@abc.com.py

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