Un nuevo orden mundial

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Mientras estamos preparando el comentario dominguero nos enteramos de la triste noticia del primer “soldado” paraguayo caído en esta batalla contra el coronavirus o covid-19. Su nombre quedará en la historia paraguaya no solo desde el punto de vista estadístico sino porque se trató de un buen doctor y una buena persona.

Estaba en la primera línea de batalla como miles de trabajadores de “blanco”, que pese al miedo y la injusta remuneración siguen con “sus fusiles” en mano para enfrentar a un invisible pero peligroso y desconocido enemigo.

Esta batalla que estamos peleando todos los ciudadanos del mundo y en particular del Paraguay nos dejará duras lecciones. Como todas crisis, surgen hechos positivos y negativos, que ya estamos experimentando como la convivencia familiar en situación de aislamiento social (ergo: encierro), la higiene, la racionalización de los alimentos, la reingeniería de la economía familiar, la creatividad para pasar momentos agradables con los hijos de tal manera a evitar la sobredosis de videos y mensajes irresponsables en las redes sociales con tintes apocalípticos, por citar algunos casos.

Esta es una gran oportunidad que se le presenta al Estado paraguayo para “desinfectar” su esquema presupuestario, que nos acogota a todos. Desde la transición democrática (febrero 1989), expertos nacionales e internacionales no pararon de lanzar recomendaciones a sucesivos gobiernos paraguayos de cómo administrar la plata pública y realizar inversiones de capital para internos sobreponernos del largo Otoño de la dictadura stronista.

Pero como es tradicional en la cultura política paraguaya, el prebendarismo y la maldita costumbre de apropiarse del bien público con total impunidad echaron por tierra las miles de teorías. Y los “recomendavirus”, “planillevirus”, “haraganavirus”, “amantevirus”, etc., contaminaron las instituciones públicas, que deberían ser de servicio para la ciudadanía. Y hoy nos “explota” en la cara el covid-19 que nos sorprende con un sistema de salud frágil debido principalmente a la falta de presupuesto.

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Urgentemente necesitamos una verdadera cumbre de poderes no solamente para declarar restricciones ni cuarentenas sino para rediseñar el Presupuesto General de Gastos de la Nación para este ejercicio fiscal y desde el 2021 en adelante. La pregunta es si nuestras autoridades tienen manos firmes para hacer “grandes cirugías” en las binacionales, los entes autárquicos y otras instituciones públicas que despilfarran su dinero en groseros beneficios.

El presidente de la República Mario Abdo Benítez decía en su mensaje a la Nación el viernes pasado desde el Palacio de López que esta pandemia nos iguala a todos. Yo le agregaría que este virus lamentablemente puso en práctica lo que muchas constituciones y leyes tienen como poesía: la igualdad entre todos los habitantes de la República sin discriminaciones (del artículo 46 al 48 de nuestra Carta Magna).

No estoy seguro si en Paraguay las autoridades que administran presupuesto tienen la madurez necesaria y el gen de los estadistas para reducir su plantel de funcionarios, sus beneficios innecesarios para destinar por siempre a la salud pública y a la investigación científica. Si hay un momento histórico para tomar medidas históricas, es este. Debe ser ahora o nunca aunque se enojen los “padrinos” políticos de siempre, los seccionaleros y/o caudillos de turno.

Necesitamos héroes civiles en democracia. ¿Y a quiénes le llamamos héroes? A los que hacen cosas extraordinarias en momento extraordinarios. Esos son los imprescindibles.

pguerrero@abc.com.py