Recetas de las abuelas

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El covid-19 cambió la conducta del ser humano en todas partes del mundo. Nos dimos cuenta de que la salud es el tesoro más valioso que poseemos y, por lo tanto, debemos tomar los recaudos necesarios y prevenir en lo posible. Hasta en países de primer mundo, donde los hospitales cuentan con todos los recursos, hubo miles de víctimas y no queremos pensar lo que nos puede suceder considerando la gran precariedad y la falta de insumos en hospitales públicos.

La pandemia se extiende por más de 120 países y ya llegó al Paraguay con pocos infectados todavía, según informes del Ministerio de Salud. Tal vez por el calor y por nuestra población mayoritariamente joven aún no se presentan cuadros masivos. Además, nuestras autoridades tomaron medidas preventivas llevándonos a cuarentena y a cuidarnos con la higiene.

Día a día nos llegan miles de informaciones de toda clase. Y las debemos seleccionar con inteligencia sin entrar en pánico. El miedo puede paralizarnos y nublar el entendimiento cuando lo que más necesitamos es claridad y paciencia. Ahora llega el otoño y ya está soplando un viento sur fresco. Es hora de prepararnos para reforzar nuestro sistema inmunológico.

Según los epidemiólogos y neumólogos esta enfermedad es similar a la influenza que desde luego nos ataca cada año en invierno. Un gran porcentaje de la población sufre de afecciones de las vías respiratorias (asma, bronquitis, sinusitis, rinitis, tos, catarro, laringitis, amigdalitis, etc.), lo que indica que más que nunca debemos protegernos. Además de seguir las recomendaciones que cada rato aparecen en los medios, podemos recurrir a las recetas de las abuelas, que ayudan muchísimo.

Pestes vinieron siempre a lo largo de la historia de la humanidad; incluso hubo algunas pandemias que se cobraron millones de vidas, están registradas en la historia de la medicina y tenemos acceso a ellas a través de Internet. Pasa que ahora con las redes sociales nos enteramos al segundo de los hechos y entonces entramos en desesperación. Toda la fortaleza física, mental y espiritual se requiere en estos momentos.

Nuestras abuelas para protegernos de resfríos, gripes, neumonías y pulmonías usaron limón y miel de abeja que mezclaron con canela o ajo. Estos son poderosos antisépticos y antibióticos naturales. Para abrir bronquios y pulmones nos sometían a sesiones de inhalaciones de vapor de eucaliptos. Y en caso de fiebre, la tradicional horchata. Hace poco se recomiendan jengibre y cúrcuma que podemos ingerir en té y agua tibia principalmente.

El consumo de vitamina C es fundamental para levantar las defensas. Se encuentran en las frutas, verduras y hortalizas. Especialmente en cítricos: limón, naranjas, pomelos, acerolas, kiwis y mandarinas. Los nutrientes con vitamina E también son esenciales como aguacate, nueces, almendras y avellanas, maní y coco.

En la herborística natural tenemos el amba’y, la equinacea, el jaguarundi, borraja, malva blanca, sauco, urusu he’ê, kumanda yvyra’i , aratiku’i e, incluso, hojas de guayabas. De manera que es infinita la cantidad de plantas, semillas, flores, cáscaras, raíces y cortezas que tenemos a disposición. Además de alimentarnos en forma saludable, tomar sol para eliminar toxinas y mantener una actitud positiva. No olvidarnos de Dios y abrigarnos bajo sus alas como bien lo reza el Salmo 91. Somos cuerpo, mente y espíritu y tenemos que equilibrarnos en esos tres aspectos.

blila.gayoso@hot.mail.com