Ambiente enrarecido y “emburrecido”

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El ambiente político se enrarece cada vez más, a días de las elecciones. Revelaciones y escándalos surgen hora a hora contra el actual gobierno. Mientras un candidato a presidente, que habla de “un nuevo rumbo”, hace gala de burrez y extrema improvisación, mostrando que no está preparado para el cargo, algunos dirigentes sospechados y otros confesos ladrones de la voluntad popular agitan los ánimos, afirmando que no permitirán el robo en la elección del 21 de abril. Un panorama devastador para nuestra ya golpeada democracia.

Al tiempo que Efraín Alegre hace campaña mentando como banderas la decencia y la transparencia, dirigentes del PLRA y sus aliados de Unace se encargan de despejar cualquier duda de que no será justamente eso lo que harán en caso de acceder al gobierno.

En esta “batalla” electoral da la impresión de que los liberales se apresuraron a tirar toda su artillería mucho antes, sin que haya hecho el efecto devastador que esperaban, y en este momento no tienen otras municiones o las que tienen ya fueron utilizadas y no tendrán el mismo efecto. En tanto, los colorados, agazapados en las instituciones públicas, que nunca dejaron de manejar, sacan a relucir ahora todos los trapos sucios, con el oficio de quienes hicieron lo mismo cuando estaban en el poder.

De todas maneras, el candidato que tiene la ANR se encarga de tirarse tierra encima cada vez que abre la boca, evidenciando que no conoce absolutamente nada sobre cómo gobernar un país y motivando un justificado espanto y cierta sensación de pánico al pensar cómo reaccionará cuando se enfrente a los problemas concretos que se le van a presentar.

Se le preguntó a Cartes en una entrevista de TV por qué eligió al Partido Colorado para ser candidato, siendo que, con su dinero, podía crearse un partido para él. Como no podía decir la verdad, de que la ANR era un partido quebrado, en oferta, sin líderes, pero que, con una estructura aceitada con dinero, podía seguir funcionando, se puso a divagar sobre que su padre le enseñó a no hacer negocios con el Estado, aunque podía venderle cosas (?). O sea, no contestó la pregunta porque no le convenía.

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En otra entrevista radial, una artista le preguntó a Cartes sobre cuáles serían sus políticas para el arte musical. En vez de hablar de una política de Estado, de la que evidentemente no tiene idea, el candidato se puso a filosofar sobre la importancia de reactivar los restaurantes con cena-show en Asunción, del tipo “El Jardín de la Cerveza”. De paso, reveló que pondría a su sobrina como secretaria de Cultura. ¡Qué estadista de fuste!

Los dos candidatos que, según las encuestas, pueden ganar la elección están rodeados de expertos en esquilmar las arcas públicas. Si gana Alegre, tendrá que repartir varios cargos entre sus aliados, algunos de ellos impresentables. Si gana Cartes, dice que va a nombrar a otros que son tan improvisados como él y para el resto de los cargos tendrá que lidiar con los dirigentes colorados que vienen con el hambre atrasada de cinco años.

Encima, para llegar a cualquiera de estas lamentables opciones se deberá pasar por una elección en la que se anuncia una lucha encarnizada, con un feroz reparto de plata de por medio que, más que definir la voluntad popular, probablemente dirima quién es más corrupto y más sinvergüenza en el autóctono “arte” del fraude electoral.

mcaceres@abc.com.py