Canillas secas

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En Villarrica, por fuerza mayor, uno debe aprender a racionalizar el agua cargando recipientes, baldes y botellas antes de que al mediodía y a la medianoche se seque la canilla.

Los cortes del servicio de la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap) se registran todos los días, sin excepción alguna, durante el verano y la primavera.

El problema se viene arrastrando desde antaño teniendo en cuenta que la planta de tratamiento y bombeo de agua de la Essap sobre el río Tebicuarymí se habilitó hace ya casi 50 años para atender la necesidad de 4.000 usuarios en Villarrica, y similar cantidad para Coronel Oviedo. Hoy en día hay unos 20.000 conectados a la red.

A finales de la década del 90, Villarrica empieza a sufrir la falta de agua y hacia el año 2000, el gobierno responde gestionando un préstamo internacional. Sin embargo, y como siempre, el dinero fue mal utilizado, por no decir que se fue quedando en los bolsillos de las autoridades de turno.

El potencial de la planta aumentó y pasó a producir entre 18 y 20 millones de litros de agua potable por día.

La comunidad se enfrenta a la ironía de que hay suficiente agua –y mucha– pero que no puede llegar a la ciudad por falta de infraestructura.

No se hicieron las adecuaciones, no se cambiaron las aductoras (los caños que transportan el líquido) por otras de mayor capacidad, debido a que los recursos monetarios se agotaron, gota por gota, tragados como el agua que no llega a las casas, por los sedientos e inescrupulosos políticos.

El año pasado, cuando el ovetense Salyn Buzarquis fue ministro del MOPC, se consiguió la financiación de una nueva planta de bombeo “exclusiva” para Coronel Oviedo que contempla, claro, el cambio de las aductoras. La obra será financiada por la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) y costará US$ 10 millones.

Mientras tanto, seguiremos los guaireños acumulando día tras día el agua en baldes, hasta tanto las autoridades electas por el pueblo den una respuesta seria a la grave problemática de nuestra ciudad, la considerada por todo el Paraguay como la ciudad “culta”. Vale aclarar que ser culto no implica necesariamente ser limpio, pues por culpa de la Essap resulta hasta sumamente difícil bañarse en Villarrica.

gaston.ortiz@abc.com.py