¿Qué hacemos para construir la salud? Es una cuestión que depende de uno mismo; de la voluntad y la disciplina. También depende de seguir al pie de la letra las indicaciones médicas. Pero los primeros y verdaderos médicos somos nosotros mismos. Hay personas que llegan a cumplir cien años, con vitalidad y energía. Es cierto que en algunos casos la longevidad se hereda, sin embargo vemos que cada día la gente muere muy joven. Todos soñamos llegar a la vejez, muy sanos. Nadie quiere ser una molestia para su entorno, entrar y salir cada rato del hospital y llegar a gastar hasta lo que no se tiene.
Además, no todos cultivamos el amor, el respeto y la paciencia hacia los abuelitos y las abuelitas. Debiéramos de pensar que nosotros también, si Dios permite, vamos a llegar a ser ancianitos y no nos agradaría el maltrato. Cuando se llega a edad muy avanzada, 80, 90 o 100 años, algunos vuelven a ser como bebés y necesitan todo el cuidado, el cariño y la tolerancia. Duele ver a los abuelitos abandonados por sus propios hijos y nietos, en una etapa que necesitan tanto de sus seres queridos. En vano lloramos después de la muerte. Como recitaba antes, el querido Charles González Palisa, en vida hermano, en vida.
El ser humano es cuerpo, mente y espíritu. Debe cuidar estos tres aspectos. Nuestro cuerpo es un laboratorio perfecto hecho por el Creador. Es un templo sagrado que no podemos agredir con alcohol, tabaco, café, gaseosas, azúcar, harina blanca o arroz. Ni siquiera podemos abusar con la carne o la sal, menos ahora que todo está contaminado con químicos, conservantes o colorantes. El suelo, según Linus Pauling (dos veces Premio Nobel), está muy desgastado y ha perdido muchos minerales como el selenio, fundamental para la salud de nuestro cuerpo. Lo mismo sucede con otros minerales como el zinc, magnesio o manganeso.
Volver a lo natural es una decisión inteligente. Para nuestra alimentación, elegir frutas, hojas verdes, raíces y semillas. La semilla de girasol es una de las maravillas, que contiene todos los nutrientes esenciales. El poroto y el maíz son alimentos fabulosos para nuestra salud. También la jalea real, la miel de abeja, el polen de flores y tantos otros, que están al alcance de nuestras manos. Se trata de modificar los hábitos, la cultura de comer mal, con el objetivo de vivir más y mejor.
Los naturistas igualmente recomiendan baños de sol, caminatas, yoga, hidrocolon (limpieza del intestino), ingerir cloruro de magnesio para el estreñimiento y nosotros agregamos que un buen humor y alegría ayuda mucho. Nuestros ancestros también conocieron y nos dejaron las hierbas con excelentes poderes curativos. Tenemos que usar todo esto para cuidar la salud y llevar una mejor calidad de vida.
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