12 de agosto de 2002 - 09:08
De lo que nos hubiéramos salvado
Este artículo tiene 24 años de antigüedad
Hay que tener mucho cuidado con las decisiones fundamentales de la vida. Estas suelen formar nuestro carácter, volvernos huraños, abiertos, tímidos, rapaces, proclives al sinsentido, al robo o a la muerte, a la ostentación o pueden despejar un camino largo, pedregoso, lleno de tristezas y alegrías hasta dejarnos en un puerto con el pecho abierto a la imaginación. Algunas veces esas decisiones nos cuelgan del ombligo de Dios, nos sujetan a los designios de las estrellas o nos hacen renegar de todo lo creado.
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