De lo que nos hubiéramos salvado

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Hay que tener mucho cuidado con las decisiones fundamentales de la vida. Estas suelen formar nuestro carácter, volvernos huraños, abiertos, tímidos, rapaces, proclives al sinsentido, al robo o a la muerte, a la ostentación o pueden despejar un camino largo, pedregoso, lleno de tristezas y alegrías hasta dejarnos en un puerto con el pecho abierto a la imaginación. Algunas veces esas decisiones nos cuelgan del ombligo de Dios, nos sujetan a los designios de las estrellas o nos hacen renegar de todo lo creado.

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