Partamos de que toda la mentira sobre la enfermedad de Hugo Chávez, quien a sabiendas que padecía un cáncer terminal asegura que el mismo ha desaparecido, adelanta las elecciones de diciembre para el mes de octubre de 2012, aspirando así a un nuevo período presidencial: todo esto es motivo suficiente del primer fraude realizado por los chavistas en contubernio con el Gobierno cubano.
Sigamos contando las mentiras dichas a partir de que Chávez fue operado el 11 de diciembre de 2012, fecha desde la cual nadie nunca más le volvió a ver. A pesar de ello, los hermanos Castro repitieron varias veces que el presidente venezolano mejoraba, mientras sus voceros –entre ellos Nicolás Maduro– llegarían a decir que este realizaba, sostenía con ellos reuniones de 5 horas, firmaba en tinta roja decretos de nombramientos, se comunicaba mediante un lenguaje nuevo inventado por el paciente. Etcétera, etcétera.
Mentiras tan inverosímiles que hasta el día de hoy nadie ha podido saber las dolencias padecidas por Chávez, cuándo murió efectivamente ni cuál fue la causa de su muerte. Uno de sus hermanos llegó a decir que luego de la operación había sufrido un derrame, mientras un general afirmaba que este había fallecido debido a un ataque cardíaco. Todavía no hay certificado de defunción ni un médico que lo refrende. Terminemos con la “presidencia encargada” de Nicolás Maduro: violatoria de la propia Constitución aprobada por Chávez, igual que su candidatura, la cual resulta ilegal, porque ha pasado a ser “candidato” sin separarse del cargo de presidente interino, con lo cual se apropió de todo el ventajismo que le da ese proceso, y que es hartamente denunciado.
Frente a toda esta trama está Cuba, la que aunque intentara antes dominar a Chile y prohijara invasiones militares a muchos de nuestros países en la década de los años 70 del siglo XX, por fin ha logrado su propósito con Venezuela. De ella recibe anualmente 13.000 millones de dólares en subsidios –mucho más del que le daba la desaparecida Unión Soviética–, además de enviarle 150.000 barriles diarios de petróleo, de los cuales los cubanos revenden en el mercado internacional gran parte. Los líderes chavistas han vendido e hipotecado su futuro a Cuba en el ámbito político y, en lo económico, a Rusia y a China. Por ello es necesario un cambio de rumbo de quienes hoy dirigen ese país.
No se trata de escoger entre la izquierda o la derecha, ni entre el imperialismo yanqui y la revolución. Lo que está de por medio es la libertad de Venezuela y de nuestro propio continente, hoy sumido en un neopopulismo que entrega su soberanía como nunca antes se había hecho por ningún país americano, y somete sus políticas a lo que se dicte en otros lares.
Por eso, lo que está en juego este domingo 14 de abril en Venezuela es la victoria del bien sobre el mal. [©FIRMAS PRESS]
* Embajador de Panamá ante OEA (julio 2009-enero2010)
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