En este su país de origen esta planta se regenera con tanta facilidad en cualquier tipo de suelo que no sea húmedo y es otro de los frutos que el paraguayo cosecha sin sembrar para obtener unos buenos ingresos con solo disponerse a recolectar.
Desde hace décadas se estudia en el Paraguay la posibilidad de sustituir al diésel fósil por el biodiésel con la ventaja de no realizar ningún cambio al motor gasolero. Como el Paraguay produce buena cantidad de soja, se pensó en su aceite para usarlo en los motores diésel, pero el oneroso precio de ese aceite desechó esa opción. Quedó como alternativa válida el uso del aceite de nuestro cocotero. De acuerdo a la densidad de siembra, se logran hasta más de 2.000 litros de aceite de coco por hectárea (ha) y los 3.000 kg/ha de soja solo permite obtener 600 litros de aceite lo que explica que podemos ser, hasta sin quererlo, un gran productor de biodiésel.
Se utilizan densidades que varían de 4 a 5 metros entre plantas e hileras, distancia que permite unas 625 plantas/ha y mixturar con otros rubros agrícolas como poroto, cebolla, sandía, melón, plantas medicinales anuales y de invierno primeramente y luego se puede sembrar el maíz, mandioca y otros en los años siguientes. Una planta produce hasta 6 racimos y unos 60 kilos de frutos/año en condiciones óptimas de suelo, clima y manejo. Se promedia en unos 20 a 30 kg de cocos por árbol/año. Se estima que en el Paraguay existen unos 6 millones de cocoteros, lo que implica una posibilidad de 160.000 toneladas/año de frutos y la industria no procesa más de 50.000 tn de frutos/año.
Se importa más de 100 millones de litros/mes de un ordinario y contaminante gasoil para infestar nuestro ambiente con sus residuos cancerígenos y se deja de lado la gran ventaja de nuestro noble cocotero que hasta puede vender “diplomas de carbono” por el protocolo de Kyoto por más de 12 millones de US$. Creo que se invierten como 150 millones US$/mes por importar el peor y virulento diésel del mundo. Con nuestro mbokaja podrán crearse más de 100.000 puestos de trabajo y en poca superficie tendremos la provisión total del diésel que usamos. Es una especie nativa que comienza a producir a los 5 años y tiene una vida útil de más de 70 años. Su biodiésel aguanta temperaturas muy bajas y los vehículos no paran por el congelamiento.
Las ventajas no terminan ahí, produce aceite la almendra y su pulpa, el carozo tiene tanta potencia calórica y renovable y este subproducto de una hectárea evita deforestar 2 hectáreas de bosques/año a usarse como leña y sirve como abono orgánico. El aceite de coco es de uso industrial y base de los jabones y excelente producto de exportación. La torta o expeller que queda después de la extracción del aceite sirve de alimento animal con 22% de valor proteico. Sus hojas sirven para lo mismo. Los pesebres criollos no tienen el aroma navideño sin la flor de esta especie y sus raíces machacadas ayudan a orinar sin arenillas, a limpiar las vías urinarias y a atenuar la hipertensión de las congestionadas y grasosas arterias paraguayas. Su tronco sirve para varias construcciones.
Tanta ventaja tiene nuestro mbokaja que hasta haría posible tener nuestro propio combustible y darle vida a la agricultura familiar, pero como estamos en el país de los desperdicios y la joda, es mejor entregar pobreza al pueblo para seguir gobernando. Y como si no tuviese otra utilidad, Luis Szarán consume los proteicos gusanos tostaditos del mbokaja. Y hablo de un excelente amigo y de un gran maestro que tiene coco...
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