Medio lleno, medio vacío

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Se utiliza con frecuencia la expresión del vaso “medio lleno” o “medio vacío” para referirse al grado de optimismo o pesimismo de la persona que lo está mirando. Habría que crear una expresión semejante para hacer referencia a alguien que habla: “o no se le entiende” o “no se deja entender”, lo que es fundamental, sobre todo, para medir el discurso de los políticos. De muchos políticos para evitar el marbete abarcante de “todos” los políticos.

Al parecer nadie se ha sorprendido, no lo bastante, ante el escudo policial y militar que ha tendido a su alrededor el presidente Horacio Cartes para impedir que la prensa se le acerque y los periodistas, ¡los periodistas, cuándo no!, y le hagan preguntas que le sean difíciles de responder. Para suplir esta falta de contacto con su público, emitirá, quincenalmente, un comunicado cuyo color es fácil predecir sin temor a cometer errores: será todo color de rosa.

La experiencia ajena no nos sirve de nada. Lo he dicho en repetidas ocasiones con ejemplos que ilustran de qué manera ignoramos cómo se estrellan contra el muro de la realidad en muchos países y seguimos el mismo camino hasta que, pudiendo evitarlo, nos estrellamos nosotros mismos. Un par de semanas atrás se realizaron en Andalucía (España) elecciones autonómicas. Al día siguiente, el diario “El País” publicó un mapa de la región ilustrando con colores los sitios en que habían ganado los diferentes partidos: rojo para el PSOE, azul para el PP (actualmente en el Gobierno) y violeta para Podemos. El mapa estaba totalmente teñido de rojo. Solo se podía adivinar dos o tres pequeños puntos, muy diminutos, de color azul y en la zona de Cádiz un punto violeta. La derrota del partido de Rajoy había sido estrepitosa, lo que motivó una serie de reuniones de los barones del PP que exigían un cambio profundo de política y, sobre todo, un cambio radical en la forma de gobernar por parte del presidente de Gobierno. Le exigían que saliera de la Moncloa (palacio de Gobierno) y que buscara por todos los medios comunicarse con la ciudadanía. Su política de silencio y de aislamiento había dado sus resultados: la derrota más sonora en muchos años.

Cristina Kirchner también optó por un camino semejante: decidió gobernar a través de sus cuentas de Facebook y de Twitter. Una de estas dos solo admite mensajes de 140 caracteres. Ello da una idea de la extensión y profundidad que pueden alcanzar los mensajes de nada más y nada menos que un jefe de Gobierno. Claro que para lo que tiene que decir, para insultar a sus adversarios y descalificar a sus críticos esto basta y sobra.

Dicen que los asesores de Cartes le aconsejaron que no hable más con la prensa porque los periodistas no son capaces de interpretar sus palabras. Y aquí viene lo del “medio lleno” o “medio vacío”. Podemos dar la vuelta a lo dicho por sus asesores y decirle que en todo caso es Cartes el que no se deja entender en sus respuestas a la prensa. Por ejemplo, interprete el lector este mensaje: “Los del EPP (Ejército del Pueblo Paraguayo) están matando más porque nosotros les estamos apretando más”. ¿Acaso no equivale a decir que ahora hay más dengue porque estamos matando más mosquitos? Por este camino pronto llegaremos de nuevo a un viejo destino: “Hay que ser café o leche. No café con leche” (Stroessner dixit). Con bayonetas, fusiles, cachiporras y revólveres no se combate a la prensa. La única manera de contenerla es tendiendo alrededor de uno una barrera de inteligencia, de sagacidad, de lucidez y, sobre todo, de veracidad. En cada acto de prepotencia, y huir de la comunicación con la ciudadanía lo es, habría que tener presente que si bien hay un “primer mandatario”, el mandante del mismo somos todos nosotros. No somos sus subordinados sino todo lo contrario y por la confianza que le ha dado una mayoría a través de sus votos, debería respetarnos y no andar gobernando en silencio, a su libre antojo que no es libre albedrío.

jesus.ruiznestosa@gmail.com