El aspecto que más se desarrolló fue la parte sexual. Sin dudas, no se puede hablar del amor, sin referirse al punto de la atracción física y las relaciones íntimas. Lo que muchas veces, se omite es aclarar que no debe confundirse la sexualidad con la genitalidad.
Todos subrayamos que hoy por hoy, las relaciones sentimentales son breves, frágiles y superficiales.
No se profundiza sobre ellas y si no funcionan, las parejas se separan sin buscar terapias o posibles soluciones. Ocurre que tanto el hombre como la mujer se dejan deslumbrar en el primer momento, entrando en la etapa del enamoramiento, que no es precisamente el tiempo de amar. Esto, lleva esfuerzos y se trata de todo un proceso. El enamoramiento es el momento en que uno está encandilado, totalmente en las nubes y no ve los defectos de la otra persona.
Todo le es maravilloso, mágico y romántico. Esta sensación dura como tres meses, pero luego viene otra etapa, donde las cosas se vuelven reales.
Si el sentimiento persiste, ya con tolerancia, respeto y admiración hacia el otro, se puede hablar de algo más serio y maduro. Pero para que esto suceda, ambos tienen que hablar mucho y conocerse.
Cuando hablamos de sexualidad, nos referimos al conjunto de emociones, sentimientos, y cualidades físicas, psíquicas y espirituales. Es mirar el todo, no solamente los órganos genitales o sea los aparatos reproductores.
Si así lo hiciésemos, sería considerar lo meramente físico, como si fuésemos animales, que cumplen un ciclo vital.
En realidad, el ser humano tiene cabeza, cuerpo y corazón, y allí radica su sexualidad. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que muchas veces duran poco las parejas, porque no se conocen y solo practican su genitalidad y no su sexualidad.
Aprender genitalidad es fácil, porque lo lograríamos con unas cuantas clases de anatomía. Pero si queremos saber en profundidad la sexualidad, tenemos que abarcar capítulos de psicología, endocrinología e incluso neurociencias. Y después, ver como reacciona el individuo. El psicoanálisis, ayuda bastante a descubrir traumas, complejos y fobias. Ignoramos si se usa todavía en la actualidad, pero existen muchas otras terapias, para esos problemas, ya que la ciencia de la conducta humana avanzó muchísimo.
Es increíble como la sociedad de consumo incentiva los antivalores y muestra solo lo superficial, es decir la cáscara. Vemos cuerpos perfectos, que atraen de inmediato. Es cierto que para el amor tiene que haber química, algo que guste de la otra persona. Pero la pasión sola no basta. No es suficiente la mera atracción sexual, hay que ir mucho más allá, hay que llegar a conocer profundamente a la otra persona, para poder amarla.
Nos hacen falta muchos conocimientos e informaciones, y también interés y voluntad para abrirnos mental y espiritualmente, para llegar a amar profundamente. Tanto el hombre como la mujer tienen que conocer el cuerpo y las funciones del aparato genital. Es algo fundamental, pero si deseamos conocer el amor completo, debemos mirar lo holístico, es decir el todo. El kamasutra, es un libro antiguo, que habla de sexo, pero también habla del arte de cocinar, de seducir, de arreglarse, de perfumarse, de ser una mujer coqueta, hábil, fiel y virtuosa. Este escrito de miles de años antes de Cristo, ya establece las 64 artes para amar. Y está lleno de creatividad, imaginación, sensibilidad y sabiduría; cualidades tan escasas hoy día en las relaciones sentimentales.
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